Un gran jurado federal indició a David Hearn, 67 años, ex canoísta olímpico de tres ediciones, por destrucción de propiedad en la Piscina Reflectante del Lincoln Memorial. La fiscal federal del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, anunció el cargo el pasado jueves: un solo conteo de felonía que, de terminar en condena, puede acarrear hasta 10 años de prisión.
Según la fiscalía, el 19 de junio Hearn se detuvo frente a la piscina durante un paseo en bicicleta, tras conocer reportes de algas en el agua. Lo que ocurrió después es objeto de disputa. Pirro afirmó que empleados del Servicio de Parques Nacionales observaron a Hearn "jalando con fuerza y violencia el recubrimiento del fondo con ambas manos", dañando aproximadamente dos pies cuadrados de sellador. Una empleada del parque le ordenó detenerse; Hearn, según testigos citados por la fiscalía, respondió a gritos diciéndole que se preocupaba demasiado por la piscina y que de todas formas no era suya.
Hearn lo niega de forma categórica. "No retiré, no dañé, no rasgué, rompí, destruí ni afecté ninguna parte de la Piscina Reflectante", declaró a ABC News. Describió su acción como tocar con la mano el borde suelto de un recubrimiento que ya estaba despegado. Su abogado calificó los cargos de "indignantes" y advirtió que deberían "alarmar a todo estadounidense", denunciando lo que llamó un "abuso del poder gubernamental contra un ciudadano ordinario basado en una narrativa fabricada".
La fiscalía sostiene que el daño supera los mil dólares, umbral legal para el delito mayor. Cuando un periodista preguntó si el sellador ya estaba dañado antes de que Hearn interviniera, Pirro respondió con ironía: "Qué bueno que tengas esa evidencia. Ven al gran jurado y testifica".
El contexto importa. La piscina acaba de salir de una restauración de 14.8 millones de dólares. Apenas el 9 de junio, el Servicio de Parques reportó daños previos: sellador cortado con cuchillo o navaja. Desde entonces se han producido al menos seis arrestos adicionales vinculados a vandalismo en el sitio, aunque Pirro indicó que esos casos podrían resolverse como faltas menores o simples infracciones, a diferencia del cargo de felonía contra Hearn.
Ahí está la pregunta que el propio relato oficial no termina de cerrar: si el daño se hizo con las manos desnudas, ¿cómo se mide con precisión el metro cuadrado destruido? ¿Y cuánto del sellador ya estaba suelto antes? La fiscalía dice que lo probará más allá de toda duda razonable. El juicio dirá.
Lo que sí queda claro es que la piscina, símbolo de la celebración del 250 aniversario de Estados Unidos, se ha convertido en escenario de una disputa política donde el vandalismo real se mezcla con la performance de resistencia. Que no te lo cuenten.



