Diez años en el programa y el mismo argumento. Sunny Hostin, conductora de The View en ABC, volvió a afirmar ante las cámaras que sentirse «insegura» al ver banderas estadounidenses en un vecindario es una experiencia válida y comprensible.
«Cuando camino hacia una comunidad y veo banderas americanas por todas partes, de repente me siento insegura», declaró Hostin, según recogen tanto The New York Post como Breitbart. La conductora explicó que «hay una sección de este país que se ha apropiado de la bandera americana» y la equipara con supremacía blanca.
No es la primera vez. En 2021, Hostin ya dijo en el mismo programa que, cuando maneja hacia un vecindario fuera del 4 de julio y ve banderas americanas «por todas partes, junto a banderas de Trump», se siente «amenazada». «El mensaje es muy claro», sostuvo entonces. «Es un mensaje de supremacía blanca, de racismo, y de que es su país, no el mío.»
El contexto inmediato de esta nueva declaración fue la discusión de una imagen viral en la que miembros uniformados de Patriot Front —organización nacionalista blanca fundada en 2017, según la propia Hostin— viajaban en el metro de Washington mientras una mujer negra los observaba. Hostin calificó esa fotografía como «una imagen definitoria de la América moderna para los afroamericanos».
La conductora invitada Michelle Buteau fue más lejos: celebró el 4 de julio con un pastel que decía «America, Do Better B—-» y cuestionó qué exactamente se celebra en el 250 aniversario del país. «¿El mejor país para quién?», preguntó ante el panel.
La única voz que intentó matizar fue la co-conductora Alyssa Farah Griffin, quien aprovechó para criticar a los activistas radicales de ambos extremos del espectro político.
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Que no te lo cuenten. Lo que Hostin describe no es un análisis político: es la lógica del relato llevada a su conclusión más absurda. La bandera que millones de familias —blancas, negras, latinas, asiáticas— cuelgan en su porche se convierte, bajo este marco, en señal de peligro. El símbolo que cubre los ataúdes de los soldados caídos, convertido en indicio de odio racial.
Esto no ocurre en un podcast marginal. Ocurre en horario estelar, en una cadena de televisión nacional, financiada por anunciantes que prefieren no hacer preguntas. El daño no es solo cultural: es la normalización de una desconfianza sistemática hacia cualquier expresión de patriotismo ordinario. Cuando el acto de colgar una bandera en tu casa se vuelve sospechoso, el problema no es la bandera.



