Cada vez que alguien menciona a los Padres Fundadores, el guión es el mismo: Washington, Adams, Jefferson, Madison, Hamilton. Cinco nombres, cinco estatuas, dos musicales de Broadway. El relato se repite tanto que parece completo. No lo es.
Con motivo del 250 aniversario de la independencia estadounidense, The Daily Wire consultó a legisladores, escritores e historiadores para armar una nueva alineación de fundadores. La única regla: ninguno de los cinco grandes.
El resultado es una lista que debería estar en cualquier clase de historia y no está.
Frederick Muhlenberg fue elegido primer Presidente de la Cámara de Representantes por el Primer Congreso en 1789 y fue el primer firmante de la Declaración de Derechos. Pastor luterano ordenado y delegado de Pensilvania al Congreso Continental, tuvo que construir las reglas, procedimientos y protocolos de un cuerpo legislativo que no existía mientras lo presidía. En agosto de 1789 emitió el voto decisivo sobre la ubicación de la nueva capital de la nación.
Robert Morris, el mayor empresario de la generación fundadora, fue uno de los únicos dos hombres en firmar la Declaración de Independencia, los Artículos de la Confederación y la Constitución. Apostó su fortuna entera —la mayor del país— a la independencia americana cuando tenía todos los incentivos para quedarse al margen. Cuando Washington lo eligió como primer secretario del Tesoro, Morris rechazó el cargo y recomendó a Hamilton.
George Mason redactó la Declaración de Derechos de Virginia, documento que funcionó como primer borrador tanto de la Declaración de Independencia como de la Carta de Derechos federal. Sus objeciones a la Constitución, basadas en el temor a un gobierno federal demasiado poderoso, suenan hoy más proféticas que nunca.
Benjamin Rush, médico de Filadelfia, fue opositor destacado de la esclavitud y defensor de la educación pública además de revolucionario activo. Tench Coxe, comerciante también de Filadelfia, compiló los datos y cifras para el «Informe sobre Manufacturas» de Hamilton, uno de los documentos fundacionales de la política económica estadounidense.
Otros nombres en la lista: Roger Sherman, constitucionalista de referencia; James Wilson, fuente de principio político en Pensilvania; James Otis y Samuel Adams, cuya combatividad intelectual prefiguró a Jefferson; y John Marshall, el gran virginiano comprometido con la Unión.
Que no te lo cuenten solo con cinco nombres. La América que celebra 250 años fue construida por decenas de hombres que pusieron su fortuna, su reputación y su vida en un experimento político sin precedentes. El libre mercado, la propiedad privada y el gobierno limitado no se escribieron solos: hubo empresarios, abogados, médicos y pastores que los defendieron cuando nadie garantizaba el resultado.
Recordar solo a los famosos es cómodo. Entender a los olvidados es lo que convierte la historia en una lección útil para hoy.



