El relato se cayó solo. En una entrevista con Kasie Hunt en CNN, Abdul El-Sayed, candidato demócrata al Senado por Michigan, fue interrogado tres veces consecutivas sobre si Israel tiene derecho a existir. Tres veces. Y tres veces esquivó la respuesta.
La primera vez, El-Sayed habló de AIPAC, de los dos estados y acusó a Israel de «genocidio y apartheid». Hunt le señaló que había dicho que Israel existe, no que tiene derecho a existir. Segunda pregunta. El candidato respondió que no iba a «jugar ese juego de trampa». Tercera pregunta. El-Sayed lanzó una contrapregunta sobre derechos iguales para judíos, israelíes y palestinos, y nunca dijo sí ni no.
Eso no es diplomacia. Es evasión calculada para no perder votos en ningún frente.
Pero la entrevista no terminó ahí. Hunt también le preguntó por una serie de tuits que El-Sayed borró en los que expresaba apoyo a desfinanciar la policía. La respuesta fue, si cabe, más reveladora que el silencio sobre Israel.
«Los borré todos porque no quería que los sacaran de contexto así», dijo el candidato, según recogió la transcripción de CNN. Dicho de otro modo: existían, los escribió, y los hizo desaparecer antes de que le resultaran incómodos en campaña.
Cuando Hunt le preguntó directamente si lucharía por desfinanciar la policía de llegar al Senado, El-Sayed respondió hablando de su gestión al frente del Departamento de Salud del Condado de Wayne, donde según él subió los salarios un 35% en un centro de detención juvenil. «Júzgame por mi trabajo, no por tuits borrados», fue su argumento.
Ahí está la doble vara en toda su expresión: los tuits no cuentan porque los borró, pero su gestión sí cuenta porque la menciona él mismo. El candidato decide qué evidencia es válida.
El-Sayed ha sido respaldado por Bernie Sanders y, según Fox News, ha abrazado las comparaciones que se hacen entre él y Zohran Mamdani, el candidato socialista a la alcaldía de Nueva York. El perfil encaja: evasión estratégica, retórica de clase, y una relación con la seguridad pública que se reescribe según el ciclo electoral.
Michigan es un estado bisagra. Con una comunidad árabe-americana significativa y un electorado obrero que no olvidó el caos de 2020, El-Sayed necesita cuadrar un círculo imposible: ser lo suficientemente radical para ganar la primaria y lo suficientemente presentable para ganar en noviembre.
Lo que vimos en CNN fue exactamente ese intento. Y no funcionó.
Que no te lo cuenten.



