Donald Trump no necesita un micrófono abierto para ser Trump. Le basta un libro de cuentos.
El presidente se unió al podcast "Storytime with the Second Lady", conducido por Usha Vance, para leer el libro infantil Presidents Play!, producido por la White House Historical Society. El libro describe los pasatiempos de los presidentes estadounidenses. Lo que nadie esperaba era el comentario en tiempo real.
Sobre Barack Obama, Trump fue directo: "No sé si era un buen jugador de baloncesto. Tiendo a dudarlo. En realidad, su deporte favorito es el golf, pero no va a estar en el Masters pronto." Sin anestesia.
Con Bill Clinton fue más generoso —o casi—: "No creo que yo haga eso jamás. No me veo corriendo. Pero en realidad era un buen tipo. Me cae bien Clinton, todavía." Elogio con asterisco incluido.
La parte más autoconsciente llegó con William Howard Taft, descrito en el libro como el presidente más pesado de la historia, con más de 350 libras según la fuente. Trump no esquivó el tema: "Tengo que tener cuidado, porque no quiero superar su récord. Y eso sería posible si me lo permitiera." Luego giró hacia la cámara: "Para todos los que están viendo: manténganse en forma."
Sobre Gerald Ford y su piscina exterior en la Casa Blanca, Trump admitió: "No sé si me vería bien en traje de baño. Hace mucho que no tengo uno." Honestidad brutal, o estrategia de simpatía. Con Trump, la línea es delgada.
El momento más revelador fue sobre Eisenhower y el putting green del South Lawn: "Nunca lo he usado, porque no quiero que me vean practicando putting en la Casa Blanca. Quiero que me vean trabajando." La frase resume bastante bien la marca política que ha construido en dos mandatos.
Cuando Usha Vance le preguntó por sus hábitos de lectura, Trump no dudó: "Termino leyendo principalmente periódicos. Generalmente leo historias sobre mí."
El presidente cerró con un mensaje para los niños en vísperas del 4 de julio: "Tenemos un gran país. Un país que ahora mismo está un poco al borde. Puede ir en un sentido o en otro. Pero vamos a hacer que vaya en el otro."
Que no te lo cuenten: el hombre que maneja la política exterior, la economía y dos guerras activas se tomó veinte minutos para leer un libro de cuentos, burlarse de sus predecesores con precisión quirúrgica y recordarle al país que sigue siendo él quien marca el ritmo. La casta sigue sin entender por qué eso funciona.



