Rosie O'Donnell tiene 64 años, vive en Europa desde que Donald Trump ganó las elecciones y, según ella misma, duerme mucho mejor lejos de la «aterradora» política estadounidense. Nada de eso le impide volar de regreso para aparecer en la temporada 30 de The View.
La propia O'Donnell lo confirmó el lunes en el pódcast The Tangle With Kyle Ridley: participará en la celebración del aniversario del programa «solo como invitada», en «lo que ellos quieran». Según declaró, el show planea reunir a todos sus ex conductores.
Lo curioso es el historial de contradicciones que precede al anuncio. En 2023, O'Donnell aseguró en el pódcast de Brooke Shields que jamás volvería a acercarse al programa, argumentando que defender «los principios básicos de la humanidad» resultaba demasiado agotador para sus talentos. Menos de dos años después, ahí está la invitación y ahí está ella aceptándola.
En la misma entrevista, O'Donnell aprovechó para revisar sus tormentosos pasos por las temporadas 10 y 18 del show. Señaló a Whoopi Goldberg —70 años— como la razón por la que la dupla no funcionó: especuló con que Goldberg se habría sentido «invadida» por su presencia. También describió el ambiente interno del programa como una «fábrica» manejada por hombres.
El telón de fondo de todo esto es conocido. Tras la victoria de Trump en las últimas elecciones, O'Donnell se marchó a Irlanda con su hijo Clay, a quien describe como «no binario», y comenzó a gestionar una ciudadanía irlandesa. En TikTok celebró su exilio voluntario como una liberación personal.
Su enemistad con Trump no es nueva: arranca de 2006, cuando lo criticó en televisión en vivo y él respondió llamándola públicamente «una verdadera perdedora».
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El episodio ilustra con precisión milimétrica el mecanismo del espectáculo progresista: el gesto dramático —abandonar el país, denunciar el «fascismo», jurar que nunca más— dura exactamente lo que tarda en aparecer una oportunidad de cámara. La coherencia es lo de menos; la audiencia, lo de más.
Mientras tanto, el relato del «exilio moral» se sostiene sobre TikTok y declaraciones grandilocuentes, no sobre principios. Que no te lo cuenten.



