El proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada llegó al Senado con una promesa clara: eliminar toda restricción a la compra de tierras productivas por capitales extranjeros. Esa promesa ya no existe.
Tras 17 borradores y cinco intentos fallidos en el recinto, La Libertad Avanza negoció un giro de 180 grados. Según Infobae, el texto que circuló entre los bloques aliados fija un tope del 25% del territorio de cada provincia para la adquisición por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras. La ley vigente, sancionada en diciembre de 2011, establece ese límite en el 15%.
El autor del proyecto, el ministro de Desregulación Federico Sturzenegger, quería borrar ese número del mapa. No pudo. El rechazo social creció semana a semana. Los senadores dialoguistas empezaron a aflojar. Y la vicepresidenta Victoria Villarruel se plantó públicamente en contra.
Ese último factor obligó al Gobierno a mover el tablero. Milei adelantó su viaje a Ecuador para el miércoles a la noche. Cuando abandone el espacio aéreo argentino, Villarruel asumirá como presidenta en ejercicio. En ese rol no puede presidir la sesión del Senado. Lo hará el libertario Bartolomé Abdala. «Por las dudas, es un voto menos para ellos y uno más para nosotros», ironizó, según Infobae, un senador libertario.
Con los cambios anunciados, Patricia Bullrich aspira a reunir los 36 votos necesarios para la media sanción. Hasta el fin de semana, su propio conteo no superaba los 34. La conferencia de prensa de este martes a las 16 es el momento elegido para presentar el texto definitivo.
La resistencia viene de varios frentes. Los senadores de Encuentro Misionero llevan tres semanas bajo presión de actores sociales de su provincia. Varios radicales temen quedar asociados a una cesión de soberanía territorial. Las senadoras patagónicas Edith Terenzi y Andrea Cristina, alineadas con el gobernador Ignacio Torres, también generan dudas. La Iglesia Católica se opuso desde el primer día de debate en comisiones.
El jueves está previsto que se reanude el cuarto intermedio abierto el 16 de julio. Esa fecha ya se postergó tres veces.
Que no te lo cuenten. El Gobierno de Milei llegó al Senado con un proyecto de libre mercado y sale con un proyecto de negociación política. Eso no es necesariamente malo: la propiedad privada y la apertura a la inversión extranjera son principios que vale la pena defender. Pero la forma importa. Diecisiete borradores, cinco fracasos y un texto que nadie conoce hasta último momento no son señales de una reforma bien diseñada. Son señales de un proyecto que salió antes de tiempo al campo de batalla. El principio sigue siendo correcto. La ejecución, hasta ahora, no estuvo a la altura.



