El próximo 12 de agosto el Congreso colombiano elige al nuevo Contralor General. La votación es secreta. Participan los 286 congresistas en pleno, Cámara y Senado. El cargo no es menor: quien gane vigilará un presupuesto nacional de más de 540 billones de pesos, más las empresas del Estado y los recursos de regalías.
El Consejo de Estado ya despejó el camino. Negó la iniciativa que buscaba frenar el concurso. La elección sigue su curso.
De diez candidatos, cuatro concentran la atención. El vicecontralor Carlos Mario Zuluaga. El personero de Bogotá Andrés Castro. El secretario de la Comisión Sexta del Senado Jorge Eliécer Laverde. Y Ana Elena Monsalvo, señalada como ficha del equipo de empalme de Abelardo de la Espriella, lo que algunos sectores leyeron como un respaldo del gobierno entrante.
Zuluaga tendría como principal apoyo al líder del Partido Conservador, Efraín Cepeda. Castro, en cambio, buscaría el respaldo de sectores progresistas. También ha sido mencionado por su cercanía con el excontralor conservador Felipe Córdoba. La disputa entre ambos se leería, según el reporte, como una nueva pelea interna entre Cepeda y Córdoba dentro del conservatismo.
Tanto Castro como Laverde son señalados en distintos sectores políticos como personas cercanas al procurador general Gregorio Eljach. De hecho, El Colombiano reportó que Eljach fue visto reunido con Castro en la Universidad Externado. El procurador fue consultado sobre si estaría intercediendo por estos candidatos. No respondió.
Hay un dato que no pasa desapercibido. Luis Enrique Abadía García obtuvo el mejor puntaje del concurso de méritos: 86,74 puntos. Aun así, no aparece entre los favoritos en las conversaciones políticas. Que el mérito no mande en una elección del Congreso no sorprende a nadie. Pero vale la pena dejarlo dicho.
El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, habló en nombre del gobierno de De la Espriella. Reconoció que la elección es un proceso «autónomo y soberano» del Congreso. Pero pidió que el próximo contralor sea «anticorrupción» y que salga de la coalición de gobierno. Mencionó al Centro Democrático, al Liberal, al Conservador y a La U. Advirtió que sería «injustificable e impresentable» que alguno de esos partidos pactara con el Pacto Histórico.
Ahí está el meollo. Colombia estrena gobierno el 7 de agosto. De la Espriella llega con la promesa de orden, inversión y ruptura con el petrismo. La Contraloría es la primera prueba de fuego en el Congreso. Si las bancadas que lo respaldan ceden al Pacto Histórico en este nombramiento, el relato se cae solo antes de empezar.
El aparato estatal no se transforma con discursos. Se transforma controlando quién vigila el dinero de los contribuyentes. Esa es la apuesta real del 12 de agosto.



