Alexandria Ocasio-Cortez apareció en el programa «This Week» de ABC el 9 de agosto de 2026 y, cuando el conductor Jonathan Karl le preguntó por las posiciones pasadas de la representante estatal de Wisconsin Francesca Hong —quien había pedido desfinanciar la policía y abolir las prisiones—, la congresista neoyorquina zanjó el asunto con una frase: «Woke 1 era una locura».
La cita no es menor. Ocasio-Cortez atribuyó la expresión a un concejal local y añadió que «lo importante es evaluar lo que un candidato dice ahora». Algunos medios leyeron el comentario como un movimiento hacia el centro. Mike Solana, editor jefe de Pirate Wires, lo interpreta exactamente al revés.
«Fue una obfuscación increíble», dijo Solana a Fox News Digital. «No hay una admisión real de culpa, pero sí hay una admisión de que existió una era de opiniones izquierdistas extremas que no eran realmente aceptables ni correctas». El problema, según Solana, es que Ocasio-Cortez no ha renunciado a varias de esas posiciones: su apoyo pasado a abolir el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), a desfinanciar la policía y a conceder amnistía masiva a inmigrantes ilegales.
El contexto importa. Mientras la congresista ensaya este lenguaje de distancia, los Socialistas Democráticos de América (DSA) acumulan victorias en elecciones locales a lo largo del país. Según la fuente, candidatos respaldados por el DSA promueven políticas como abolir el Senado y expandir la propiedad pública de grandes empresas. Hong, la candidata de Wisconsin cuyas posiciones Karl puso sobre la mesa, perdió la nominación demócrata para gobernadora el 11 de agosto, pero el movimiento que representa no desapareció con ella.
Solana advierte que el truco retórico de «Woke 1» permite a la izquierda institucional desligarse del pasado incómodo sin abandonar el fondo ideológico, y preparar el terreno para lo que él llama una guerra de clases socialista más agresiva y mejor empaquetada.
Que no te lo cuenten. La frase «Woke 1 era una locura» no es autocrítica: es mercadotecnia política. Si las posiciones que Ocasio-Cortez nunca retiró —abolir el ICE, desfinanciar la policía— siguen en pie, el único cambio real es el eslogan. El ciudadano que paga impuestos, el pequeño empresario, el policía de a pie: ellos no votan en el rebranding. Ellos solo reciben las consecuencias. El relato se cayó solo antes de terminar de armarse.



