El pleno del Senado sesionó desde las 11 de la mañana. En la agenda: 67 pliegos judiciales, cinco convenios internacionales y tres proyectos de ley menores. La vicepresidenta Victoria Villarruel presidió el encuentro.
Entre los pliegos aparecen los magistrados Pablo Bertuzzi y Pablo Yadarola. Ambos están propuestos para la estratégica Cámara Federal. Son designaciones que La Libertad Avanza prometió a bancadas dialoguistas. A cambio, esas bancadas activaron el recinto.
Los cinco convenios internacionales cubren terreno variado. Hay un tratado con Ucrania sobre traslado de personas sentenciadas. Un acuerdo de extradición con Chile. Una enmienda al Protocolo de Montevideo sobre comercio de servicios del Mercosur. El llamado «Tratado de Medellín» sobre cooperación jurídica. Y un tratado de libre comercio entre los Estados de la AELC y el Mercosur.
Entre los proyectos de ley figura la declaración del «Festival del Membrillo» como Fiesta Nacional. Lo impulsa el radical Flavio Fama. Su compañera de bancada Gabriela Valenzuela busca lo mismo para la «Fiesta Provincial del Mate y la Amistad» en Corrientes. Los tres senadores tucumanos —Ávila, Manzur y Mendoza— piden declarar Héroe Nacional a Bernabé Aráoz por su rol en la batalla de Tucumán de 1812 y en el Congreso de 1816.
La agenda se definió en Labor Parlamentaria. Estuvieron Villarruel, Patricia Bullrich, José Mayans, Eduardo Vischi, Martín Goerling y Bartolomé Abdala.
Mientras tanto, el Súper RIGI volvió a frenarse. El proyecto habla de beneficios para emprendimientos desde los USD 1.000 millones en «industrias del futuro». Un plenario de comisiones escuchó expositores. Operadores extraoficiales deslizaron la posibilidad de un dictamen. No ocurrió. Ni siquiera los legisladores tenían el supuesto borrador. Desde el oficialismo insinuaron que aplicarán cambios. Eso significa que la ley no podrá sancionarse en el corto plazo. Y si llega al recinto con modificaciones, vuelve en segunda revisión a Diputados.
Que no te lo cuenten. Las 67 designaciones judiciales son una señal real: el Ejecutivo avanza en ocupar cargos vacantes, algo sensible para cualquier administración. El libre mercado necesita jueces. Necesita reglas claras. Eso es positivo. Pero el Súper RIGI es otra historia. Un proyecto de inversión de esa escala, trabado por la burocracia parlamentaria y los equilibrios de la casta, es exactamente el tipo de señal que aleja el capital. Cada semana de demora tiene un costo. No lo paga el Senado. Lo paga la Argentina.



