Dos matemáticos de élite, un matrimonio de veinte años sin acuerdo prenupcial y un fondo de cobertura valorado en $80.000 millones. La fórmula produjo el divorcio más grande en la historia de Nueva Jersey y, potencialmente, el tercero más costoso de todos los tiempos en Estados Unidos.
John Overdeck, fundador de Two Sigma —firma de inversión con sede en Manhattan—, lleva semanas declarando en un tribunal familiar de Newark. Su exesposa Laura Overdeck reclama $6.200 millones, equivalentes al 35% de la participación de él en el fondo. Solo los divorcios de Bill y Melinda Gates y de Jeff Bezos con MacKenzie Scott superarían esa cifra en la historia del país.
Overdeck, de 56 años, rechaza la cifra. Argumentó ante el tribunal que su participación en Two Sigma no debe contarse íntegramente como activo conyugal porque la firma ya estaba «bien establecida» cuando contrajeron matrimonio. Su oferta: aproximadamente $633 millones, según la abogada de Laura, Theresa Lyons. «John Overdeck está tratando de meter al genio de vuelta en la botella», dijo Lyons en sala.
El propio Overdeck reconoció en su testimonio que su esposa «estuvo a su lado en todo» y que considera «justo» que reciba «alguna cantidad» de la apreciación generada durante el matrimonio. Pero insistió en que $600 millones aproximados son suficientes, señalando además que durante el matrimonio mantuvo una cuenta conjunta de la que Laura retiró $75 millones el día antes de presentar la demanda de divorcio.
El resultado del juicio no solo definirá el patrimonio de Laura Overdeck: también podría alterar el equilibrio de poder en Two Sigma. Overdeck y su cofundador David Siegel —cada uno con aproximadamente la mitad de la firma— llevan desde 2023 en una disputa por el control. Una victoria de Laura podría inclinar esa balanza hacia Siegel.
El proceso no está exento de escándalo. Una instructora de esgrima demandó a Laura Overdeck por difamación, alegando que ella insinuó que había arruinado el matrimonio y la llamó criminal. Existe además un video de cámaras policiales de 2023 grabado en la mansión familiar en Millburn, Nueva Jersey, donde John Overdeck admitió ante los agentes que «salía» con esa mujer. Por su parte, un juez prohibió a Laura Overdeck testificar tras acusaciones de que hackeó el ordenador de su marido, forzó su casilla de correo y borró evidencia de su teléfono.
El juicio continúa con el testimonio de John Overdeck.
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Que no te lo cuenten. Este caso ilustra con precisión quirúrgica lo que ocurre cuando dos personas acumulan una fortuna extraordinaria sin establecer reglas claras desde el principio. El prenup no es un símbolo de desconfianza: es un instrumento de libre empresa, de claridad contractual, de respeto a la propiedad privada. Ignorarlo no es romanticismo; es ingeniería del caos.
Lo que se dirime en Newark no es solo quién se queda con qué. Es si un tribunal estatal puede redefinir la estructura de propiedad de un fondo de $80.000 millones. Eso debería preocupar a cualquiera que crea en la seguridad jurídica como base del mercado.



