Dos proyectos de ley avanzan en California con un objetivo claro: que las redes sociales sean menos adictivas para los menores. El AB 1709 y el AB 2 superaron el Comité de Asignaciones del Senado estatal esta semana. Podrían llegar al escritorio del gobernador Newsom antes del 31 de agosto, cuando cierra la sesión legislativa.
El AB 1709 prohibiría a las plataformas ofrecer funciones adictivas a usuarios menores de 16 años. El AB 2 permitiría a padres e hijos demandar a las plataformas por daños civiles si un menor resulta perjudicado. Ambos proyectos son obra del asambleísta Lowenthal, demócrata de Long Beach.
«Los padres de todo el estado, de todas las geografías, religiones y orígenes, quieren lo mismo. Quieren regulación. Quieren acción», dijo Lowenthal, citado por KCRA. Lo dijo como legislador. Y también como padre.
Las funciones en la mira son concretas: scroll automático, scroll infinito y notificaciones. Lowenthal señala que los niños pasan un promedio de cinco horas diarias en redes sociales. Sumando fines de semana y feriados, muchos pasan más tiempo en las plataformas que en la escuela.
El AB 1709 no prohíbe el acceso. Las plataformas deberían ofrecer alternativas: líneas de tiempo cronológicas sin las funciones de enganche habituales. La elección quedaría en manos del usuario.
El propio Newsom mencionó en su discurso sobre el Estado del Estado las restricciones de Australia al acceso infantil a redes sociales. Pidió que California haga más. Ahora tiene dos proyectos en camino.
No todo es consenso. Grupos de defensa juvenil, incluidas comunidades LGBTQ y neurodivergentes, advierten que la legislación podría dificultar la conexión de jóvenes en línea. La industria tecnológica se opone. Sus argumentos: riesgo de demandas y posibles conflictos con la Primera Enmienda. El Senado completo decidirá en las próximas dos semanas.
Que no te lo cuenten. La industria que diseñó el scroll infinito para maximizar el tiempo en pantalla ahora invoca la libertad de expresión para protegerlo. El argumento es viejo. Lo usaron con el tabaco, con el juego, con los opioides. Siempre el mismo patrón: primero el producto, después los abogados.
El debate de fondo es legítimo. Hay tensiones reales entre protección infantil, libertad individual y acceso a comunidades en línea. Pero una cosa es regular funciones de diseño manipulador y otra es censurar contenido. California, por una vez, parece apuntar al mecanismo, no al mensaje. Si Newsom firma, el aparato tecnológico de Silicon Valley tendrá que explicarle a sus ingenieros por qué el scroll infinito era tan indispensable para la democracia.



