Los bomberos no iban a investigar un crimen. Respondían a un reporte de incendio vehicular en una propiedad rural cerca de Forest Grove, Oregón, a unas 25 millas al oeste de Portland. Lo que encontraron fue otra cosa: cinco personas muertas y «varios animales domésticos» también sin vida, según informó la Oficina del Sheriff del Condado de Washington.
La escena fue descubierta el sábado antes de las 5:30 a.m. El caso fue clasificado de inmediato como un «quíntuple homicidio», según declaró en conferencia de prensa el detective Shannon Wilde.
El sospechoso identificado es Benjamin Charles Parker, 36 años. Registros citados por Oregon Public Broadcasting indican que Parker vivió en algún momento en la propiedad donde fueron hallados los cuerpos, aunque no está claro si aún residía allí. Las autoridades lo ubicaron en Enumclaw, Washington, una ciudad a unas 50 millas al suroeste de Seattle. Oficiales del Departamento de Policía de Enumclaw encontraron el vehículo de Parker detrás de un supermercado Safeway. Parker estaba muerto adentro. Las autoridades determinaron que murió por suicidio aparente.
La sheriff Caprice Massey confirmó que Parker conocía a las víctimas, pero declinó precisar la naturaleza de esa relación ni si existe un móvil determinado. «En mis 22 años aquí, no he sido parte ni he sido testigo de una escena tan compleja que involucre este tipo de investigación», declaró Massey ante los medios.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado las identidades, edades ni géneros de las cinco víctimas, ni la causa de muerte. Tampoco se ha explicado la relación entre el incendio vehicular, los animales muertos y los homicidios. El detective Wilde subrayó la magnitud logística del caso: «Cada vez que tienes una persona fallecida, y mucho menos cinco, eso representa un desafío logístico».
La Oficina del Sheriff del Condado de Washington indicó que no existe amenaza conocida para el público y solicitó a quienes conozcan la propiedad o a sus habitantes que aporten información.
El caso deja preguntas sin respuesta que solo la investigación podrá resolver: quiénes eran las víctimas, qué vínculo exacto las unía al sospechoso y qué desencadenó la masacre. Lo que sí es claro es que el aparato estatal llegó tarde —como suele ocurrir— y que fue el azar, en forma de bomberos que atendían otro llamado, lo que sacó a la luz una escena que de otro modo podría haber permanecido oculta.
Mientras las autoridades reconstruyen los hechos, la comunidad rural de Forest Grove enfrenta la perturbadora realidad de que la violencia no distingue geografías ni distancias de las grandes ciudades. Que no te lo cuenten.



