El juicio contra Lindsay Clancy se detuvo dos veces el miércoles cuando la acusada perdió la compostura durante el testimonio de la médica forense que practicó las autopsias a dos de sus tres hijos.
La médica forense Barbara Olson declaró que Cora Clancy, de 5 años, murió por asfixia. Según Olson, la niña habría sentido dolor hasta perder el conocimiento, un proceso que pudo durar entre diez y treinta segundos. «Hay un componente de dolor presente hasta que se pierde la consciencia», afirmó la forense. Olson testificó poco después que Dawson, de 3 años, también murió por asfixia.
Mientras Olson detallaba los hallazgos, Clancy sollozaba de manera intermitente. En un momento exclamó: «¡No puedo con esto!». Su abogado, Kevin Reddington, le sostuvo la mano mientras ella apoyaba la cabeza sobre los brazos en la mesa. El juez William Sullivan ordenó en dos ocasiones que el jurado abandonara la sala; dos mujeres entraron para intentar consolar a la acusada.
Clancy está procesada por estrangular a sus tres hijos pequeños —Cora (5), Dawson (3) y Callan (ocho meses)— con bandas de ejercicio. Tras los hechos, se cortó las muñecas y la garganta y saltó desde una ventana del segundo piso. La caída no la mató, pero la dejó paralizada de la cintura para abajo; asiste al juicio en silla de ruedas.
La defensa no disputa que Clancy estranguló a los tres niños. Su argumento es que no es criminalmente responsable por razón de locura: según Reddington, la acusada padecía psicosis posparto severa, agravada por una serie de medicamentos que alteraban su estado de ánimo en el momento de los hechos. Las fuentes también señalan que Clancy llamó dos veces a una línea de crisis suicida antes de los hechos y fue rechazada en ambas ocasiones porque, según se informó, no tenía planes concretos de actuar sobre sus pensamientos.
El caso pone sobre la mesa una pregunta que los sistemas de salud mental raramente responden bien: ¿qué ocurre cuando alguien pide ayuda y el protocolo burocrático dice que todavía no es suficiente? La defensa construye su estrategia precisamente sobre ese vacío. Sea cual sea el veredicto, lo que el juicio deja en claro es que tres niños están muertos y que ninguna etiqueta diagnóstica los devuelve. Que no te lo cuenten de otra manera.



