El senador Jon Ossoff, demócrata de Georgia que busca su reelección, está en el centro de una polémica después de mencionar a Natalie Harp, asistente de la Casa Blanca, durante un mitin de campaña en Atlanta el domingo.
Ossoff dijo ante su audiencia: «Él no quiere hacer el trabajo. Quiere construir su salón de baile y viajar con Natalie en su aparentemente indefenso palacio volador regalado por el emir de Qatar». El comentario arrancó aplausos en la sala, pero encendió la mecha afuera.
El lunes, Ossoff intentó matizar: «He escuchado a esta asistente en particular ser llamada su manta de seguridad. Y creo que podríamos decir eso de cualquier número de los asistentes senior en la Casa Blanca. No le están diciendo lo que necesita escuchar. Le están diciendo lo que quiere escuchar».
La aclaración no apagó el fuego. El representante republicano Mike Collins, candidato al Senado por Georgia, respondió sin filtros en una entrevista con Fox News Digital: «Es sexista, misógino. Este tipo tiene un problema con la forma en que ha tratado a las mujeres, y todo está saliendo a la luz ahora».
Collins fue más lejos: «Lo que dijo sobre Natalie es un clavo más en el ataúd sobre cómo este tipo realmente siente sobre las mujeres». Según Collins, Ossoff «le debe una disculpa no solo a ella, sino al pueblo americano».
Harp tiene 35 años y es sobreviviente de cáncer. Collins subrayó ese contexto para reforzar su argumento: «¿Por qué está atacando personalmente a una joven como Natalie Harp así?».
En cuanto a los números, una encuesta de AARP de julio mostró a Ossoff adelante por nueve puntos porcentuales. Collins, sin embargo, aseguró que las encuestas «se han ido ajustando» y que episodios como este revelan los «verdaderos colores» del senador.
Que no te lo cuenten. Lo que está en juego aquí no es solo una carrera al Senado en Georgia: es el patrón de un sector del Partido Demócrata que predica respeto a las mujeres desde el estrado y luego, cuando la cámara sigue encendida en un mitin, convierte a una funcionaria en blanco de insinuaciones. La doble vara no podría ser más evidente. Si una asistente republicana hubiera sido mencionada de esa forma por un candidato del otro lado, el ciclo de noticias ya habría dictado sentencia. Collins tiene razón en no soltar el tema: en política, las palabras revelan lo que los comunicados de prensa ocultan.



