Dos mejores amigas adolescentes murieron el viernes en un violento choque de tres vehículos en Victorville, California, que partió su Acura TL literalmente en dos mitades.
Isabell DeLand, de 16 años, y Maddalyn Dailey, de 17, fallecieron al instante, según informó la Patrulla de Caminos de California. Ambas eran estudiantes de la Sultana High School y se conocían desde la primaria.
Las autoridades señalaron que los otros dos vehículos involucrados circulaban a exceso de velocidad en una zona con límite de 55 millas por hora. Uno de los conductores —ya imputado por homicidio culposo— permaneció en el lugar y cooperó con las autoridades. El otro, según los reportes, huyó a pie abandonando a un menor en la escena. Las autoridades lo buscan y piden al público que llame al 760-241-1186 si tiene información.
El padre de Maddalyn, Dustin Dailey, relató que su hija le dijo que iba a dejar a su amiga y que volvería a cenar. «Escuché cerrarse la puerta del garaje y al minuto escuché el impacto. Supe de inmediato», dijo. Añadió que la intersección «es una trampa mortal porque no hay semáforos». Maddalyn quería unirse al ejército al terminar la preparatoria.
Megan DeLand, madre de Isabell, dijo que todavía no puede creerlo, en parte porque acababa de recibir las fotos de graduación de su hija. «Cada día desde que ocurrió ha sido una lucha para pasar el día», declaró a NBCLA.
Las familias lanzaron campañas en GoFundMe para cubrir gastos funerarios. La de Maddalyn había recaudado más de 30,000 dólares; la de Isabell, poco más de 21,000.
«Ninguna madre debería enterrar a su hijo», escribió la familia de Isabell en su página de recaudación.
Dos vidas jóvenes, dos familias destrozadas, y un conductor que decidió huir en lugar de responder por sus actos. Eso es lo que queda cuando la impunidad se impone sobre la responsabilidad. La intersección sin señales que el padre de Maddalyn describe como «trampa mortal» no es un detalle menor: es la pregunta que las autoridades locales deberían responder antes de que ocurra la próxima tragedia. Mientras tanto, una familia espera justicia y la otra espera que alguien reconozca al hombre que huyó. Que no te lo cuenten.



