Silvio Siracussa y Martín Ghiozzi no esperaron que el Estado les resolviera el negocio. En 2018 fundaron Total Carnes en Bahía Blanca, y cuatro años después cruzaron el Atlántico con una apuesta concreta: una inversión inicial de US$1,4 millones, una planta propia en Miami y la convicción de que la carne argentina podía competir en el mercado más exigente del mundo.
Hoy la empresa opera cuatro sucursales en Florida —North Miami, Aventura, Key Biscayne y Pinecrest— y proyecta cerrar este año con una facturación cercana a los US$9 millones. El volumen de comercialización ronda las 160 toneladas anuales.
El diferencial no es solo el producto. «En Estados Unidos entendimos que no alcanza con vender un buen producto; hay que construir una marca, una experiencia y un sistema capaz de crecer con consistencia», explica Ghiozzi a LA NACION. Las tiendas ofrecen productos fraccionados, envasados y listos para consumir, con habilitación del USDA —el máximo estándar sanitario norteamericano— y capacidad de almacenamiento para unas 120 toneladas.
La cadena de abastecimiento arranca en Argentina. La empresa trabaja con producción propia en Bahía Blanca y se abastece además de frigoríficos exportadores que cumplen sus estándares. «Lo que hacemos, en síntesis, es un tamizado de calidades para quedarnos con productos de primera calidad», precisa Ghiozzi.
El siguiente paso es la expansión vía franquicias. La inversión estimada para un local oscila entre US$200.000 y US$250.000, dependiendo de ubicación y formato. Las tiendas deben tener entre 110 y 120 metros cuadrados, y el canon de franquicia rondará los US$30.000. Cerca del 60% de la inversión corresponde a equipamiento de frío. En paralelo, la compañía desarrolló Total Carnes Express, un formato modular para mercados de menor escala, con miras a expandirse hacia otros estados a partir de 2027. También acaba de lanzar su plataforma de comercio electrónico con entregas refrigeradas en menos de 24 horas en todo el territorio estadounidense.
El plan para los próximos meses incluye cinco nuevos locales propios antes de activar el sistema de franquicias a escala.
Esta historia importa porque desmonta el relato de que el talento argentino solo puede prosperar con subsidios, tipos de cambio diferenciales o protección arancelaria. Siracussa y Ghiozzi construyeron una cadena rentable en el mercado más competitivo del planeta apostando a la calidad, la trazabilidad y un modelo de negocio replicable. Libre empresa, sin red de contención estatal.
Que no te lo cuenten: mientras la burocracia en Buenos Aires debate cómo «acompañar» al sector exportador, dos empresarios de Bahía Blanca ya están facturando en dólares, cumpliendo estándares del USDA y diseñando franquicias. Eso es lo que produce la libre iniciativa cuando el Estado se corre del camino.



