El relato se cayó solo.
Los demócratas llevan meses intentando hacer de todo —desde el aborto hasta el clima— el eje de las elecciones intermedias. Los votantes tienen otra agenda. Según el informe «Americans Unscripted» de Americans for Prosperity, compartido en exclusiva con The New York Post, la asequibilidad es la preocupación número uno por un margen que no admite debate.
La encuesta, realizada mediante visitas puerta a puerta y otros métodos en Alaska, Iowa, Montana, Ohio, Carolina del Norte, New Hampshire y Michigan, recogió la opinión de 42,844 votantes en los siete estados con las carreras al Senado más competitivas del país.
En julio, el 56.2% de los encuestados señaló la economía y la inflación como su principal preocupación. El segundo tema más mencionado fue la inmigración, con apenas el 10.2%. Detrás quedaron los costos de energía y gasolina (9.3%), la salud (8.9%), la rendición de cuentas del gobierno (8.6%), el crimen (4.3%), la educación (2.3%) y la seguridad nacional (0.2%).
En Alaska, el 74.4% de los votantes encuestados colocó la asequibilidad en primer lugar. «Mi factura del supermercado llega a 300 dólares semanales para alimentar a mis adolescentes», le dijo a un voluntario del grupo un hombre llamado Donald, de Londonderry, New Hampshire.
«Los republicanos deberían estar preocupados por el costo de vida», advirtió Katelyn Bledsoe, vicepresidenta de asuntos externos de Americans for Prosperity. «Lo vemos una y otra vez. Los víveres son demasiado caros, la gasolina es demasiado cara, la salud es demasiado cara».
El informe también apunta a un dato que incomoda a la izquierda: el 73% de los encuestados cree que el gobierno contribuye a los precios disparados, y el 61% siente que el Estado les complica la vida. Un sondeo de Gallup citado en el reporte indica que el 81% de los estadounidenses tiene una visión favorable del libre mercado, frente al 39% que ve el socialismo con buenos ojos.
«Estoy muy preocupado por los socialistas democráticos y lo lejos que están sus principios de los padres fundadores», declaró un hombre llamado Patrick, de Auburn Hills, Michigan.
Americans for Prosperity planea continuar con estudios similares en los estados clave de cara a las elecciones intermedias.
Lo que estos números confirman es simple: cuando el aparato estatal infla los precios con gasto, regulación y deuda, la factura llega a la mesa de cada familia. Los votantes no necesitan un seminario de economía para saberlo; lo ven cada vez que pasan por la caja del supermercado. El libre mercado no es una abstracción ideológica —es lo que el 81% de los estadounidenses reconoce como la alternativa real a la burocracia que encarece todo lo que toca.
Que no te lo cuenten.



