Tudor Dixon no habla de daños menores. La ex candidata republicana a la gobernación de Míchigan fue directa con Fox News Digital: Abdul El-Sayed, nominado demócrata al Senado, no busca gobernar seis años. Busca, según ella, transformar el país de forma irreversible.
«No es cuánto daño puede hacer en seis años», dijo Dixon. «Es alguien que fundamentalmente no está de acuerdo con la Constitución y la fundación de este país».
El-Sayed ha dicho públicamente que la fundación del país fue errónea. Eso no es una lectura de Dixon. Es lo que él ha declarado.
Dixon también apuntó a su historial sobre la ley Sharia. En un discurso de 2022 ante el capítulo de Oklahoma del Consejo de Relaciones Islámico-Americanas, El-Sayed argumentó que los esfuerzos por prohibir la ley Sharia tienen raíces en la supremacía blanca. Los comparó con las mismas fuerzas detrás de la expulsión de nativos americanos y la destrucción del Black Wall Street. Dixon fue clara: «El americano promedio está aterrado ante la idea de que grupos vengan a cambiar cómo vivimos y cómo se trata a las mujeres».
La ley Sharia es un conjunto de principios religiosos islámicos que regula asuntos personales, familiares y financieros. Sus interpretaciones varían en temas como el matrimonio infantil, los derechos de la mujer y las penas criminales.
Hay más. El-Sayed ha compartido campaña con Hasan Piker, streamer con cerca de 10 millones de seguidores. Piker ha sido criticado por decir que «América se mereció el 11 de septiembre». También por comentarios sobre Hamás y sobre el asesinato del CEO de UnitedHealthcare, Brian Thompson. El-Sayed no ha tomado distancia pública de él.
Dixon advierte que esa alineación tiene un costo electoral. Dice que los votantes de clase trabajadora de Míchigan no comulgan con ese universo ideológico. Y que eso abre una puerta real para los republicanos en noviembre.
Que no te lo cuenten. Lo que está en juego en Míchigan no es una banca más en el Senado. Es el tipo de representante que llega a Washington convencido de que el problema es la propia arquitectura del país. Eso no se corrige con una próxima elección. El relato de que El-Sayed es solo un demócrata progresista más se cayó solo: sus propias palabras lo ubican en otro lugar. La libre empresa, el estado de derecho y los valores que sostienen la vida ordinaria de millones de michiganos merecen algo más que un candidato que los considera el origen del problema.



