FedEx está recortando 173 puestos de trabajo en el sur de California y cerrando instalaciones en Palm Springs, Victorville y San Diego. Los despidos se enmarcan en la reestructuración masiva denominada «Network 2.0», diseñada para fusionar sus operaciones aéreas y terrestres en una sola red logística.
Los números son concretos. En Palm Springs, 62 trabajadores de un centro de distribución cercano al aeropuerto internacional serán despedidos el 29 de septiembre. En Victorville, 54 empleados perderán su empleo el 28 de septiembre. En San Diego, 57 trabajadores están programados para salir a finales de agosto. Los perfiles afectados incluyen mensajeros, conductores de transporte, personal de almacén, gerentes y empleados administrativos.
Con estos recortes, el total de trabajadores californianos afectados por «Network 2.0» asciende a 347. FedEx ya ha cerrado más de 200 estaciones en el marco de esta iniciativa y, según el director de operaciones de superficie para EE.UU. y Canadá, Ray, la compañía prevé cerrar más de 475 para finales de 2027.
El portavoz de la empresa, Westrick, declaró: «Llevamos varios años sometiendo nuestra red a una transformación para mejorar la recogida, el transporte y la entrega de paquetes en EE.UU. y Canadá. Algunas instalaciones deben cerrar. Estas decisiones nunca se toman a la ligera. Estamos comprometidos a apoyar a los empleados afectados mediante asistencia para la búsqueda de empleo, ayuda para la reubicación o indemnización. Por el momento, no hay más cierres previstos en el sur de California».
Del otro lado del recorte, los resultados financieros hablan por sí solos. Para el año fiscal 2026, FedEx reportó ingresos de 94.72 mil millones de dólares, un alza del 7,7% respecto al año anterior. La utilidad neta creció un 8,3% hasta 4.43 mil millones de dólares, y los márgenes operativos alcanzaron el 7,7%, el nivel de rentabilidad más alto en cuatro años. La acción acumula una subida de más del 38% desde el inicio del año.
La apuesta de la compañía es clara: centros de clasificación automatizados e inteligencia artificial para la optimización de rutas, con el objetivo de hacer su red aún más productiva frente a la creciente competencia de Amazon, que ha construido su propia operación de entrega.
Aquí está el principio que vale la pena nombrar: esto es libre empresa funcionando exactamente como debe. Una compañía detecta ineficiencias, invierte en tecnología, reestructura costos y entrega resultados a sus accionistas. El proceso duele para quienes pierden su empleo —y ese costo humano es real— pero el modelo alternativo, el de congelar estructuras ineficientes con subsidios estatales, solo pospone el ajuste y lo hace más costoso para todos. California, que acumula regulación sobre regulación, debería preguntarse cuántos de estos empleos habrían sobrevivido en un entorno de menor carga burocrática. Que no te lo cuenten.



