El divorcio más caro en la historia de Nueva Jersey acaba de volverse aún más dramático. El juez de Familia Bruce Buechler determinó que Laura Overdeck «incurrió en múltiples abusos en el proceso de descubrimiento» y la sancionó con una medida sin precedentes: no podrá testificar, no podrá llamar a sus propios peritos de valuación ni presentar un solo elemento de prueba afirmativa.
Los hechos documentados por Buechler son contundentes. Según la transcripción de una audiencia previa, Laura Overdeck accedió ilegalmente al computador privado de su esposo para fotografiar con su celular correos que él intercambiaba con sus abogados. También convenció a la oficina postal de entregarle una llave adicional al casillero privado de su marido para acceder a su correspondencia, y luego se negó a revelar qué tomó o a devolverlo. Para rematar, no entregó el teléfono con las imágenes hasta «al menos 13 meses después» de que se lo ordenara el tribunal, y las fotos ya habían sido borradas. Su explicación: el dispositivo se estaba quedando sin memoria.
«Si la señora Overdeck lo hizo maliciosamente o accidentalmente no es relevante», dijo Buechler según la transcripción. «Aquí hay un efecto acumulativo.»
La sanción más severa fue el despido de la demanda de divorcio presentada por Laura Overdeck, lo que Buechler calificó como «la sanción definitiva». Aun así, el juez aclaró que «los activos deben distribuirse equitativamente», por lo que el reparto del patrimonio Overdeck seguirá adelante.
El centro del litigio es si Laura Overdeck puede reclamar una participación del 35% en Two Sigma, el fondo de cobertura de 80.000 millones de dólares que su esposo John Overdeck cofundó. Los abogados de John argumentan que la firma fue fundada dos años antes de la boda de la pareja en 2002, es decir, en 2000. Los abogados de Laura estiman que ese 35% equivale a 6.200 millones de dólares; los de John lo rebaten y cifran esa participación en 4.900 millones. Laura ya rechazó una oferta de acuerdo: según su abogada Theresa Lyons, fue de 633 millones de dólares; según el abogado de John, Jonathan Wolfe, se trató de 723 millones libres de impuestos.
John Overdeck estaba previsto que testificara este martes. Con su esposa impedida de presentar pruebas propias, el contrainterrogatorio será prácticamente el único recurso que le queda.
El equipo legal de Laura también la demanda contra el bufete encargado de la planificación patrimonial familiar, al que acusa de haber ayudado en secreto a «blindar contra el divorcio» los activos de John mientras supuestamente también la representaba a ella. La apelación contra la sanción de Buechler sigue en curso.
La lectura de Contrafuego. Este caso ilustra algo que el relato progresista sobre «justicia en los divorcios» suele omitir: cuando las reglas del proceso existen, existen para todos. Hackear correos, robar correspondencia y destruir evidencia no son tácticas de víctima; son las de quien calcula que el fin justifica los medios. El juez Buechler aplicó la ley sin importar el tamaño de la billetera en disputa. Eso se llama estado de derecho. Que no te lo cuenten de otra manera.



