Higinio Martínez Miranda lo dijo sin rodeos. Si estuviera en el lugar del senador Enrique Inzunza Cázarez, ya habría pedido licencia. No para admitir culpa. Para dedicarse de lleno a su defensa.
«Si yo estuviera en una situación igual, yo, yo político, pediría licencia. Y basándome en mis abogados, porque yo no soy jurista, defendería mi inocencia», declaró el vicecoordinador de Morena ante los medios.
La distinción que trazó es relevante. Inzunza es jurista. Ha sido juez, magistrado y presidente de tribunal. Piensa como abogado. Martínez piensa como político. Y desde esa lógica, la licencia no es derrota. Es estrategia.
«Todos los políticos deberíamos saber que hay momentos en que podemos retirarnos un poco», afirmó. «Eso no quiere decir que hay culpabilidad».
La advertencia implícita es clara. Según Martínez, «van a venir una serie de cosas». Nadie en Morena lo desmintió.
Mientras tanto, el propio Martínez tiene sus propios cálculos. Compite contra Óscar Cantón Zetina por la presidencia del Senado a partir de septiembre. Asegura contar con el respaldo de una parte importante de la bancada de Morena. Pero prefiere, dijo, una «candidatura de unidad».
Si llega a presidir la cámara, sus prioridades declaradas son tres. Conducción institucional en año electoral. Cero violencia dentro del recinto. Y libertad plena para que los senadores expresen sus posiciones, «siempre dentro de los tiempos y las reglas parlamentarias».
También prometió atender las inconformidades de periodistas y trabajadores del Senado. «No va a haber ninguna coartación, ni para la libertad de expresión, ni para la prensa, ni para los senadores», aseguró.
Alegó experiencia como aval. Ha sido coordinador parlamentario en tres ocasiones en el Congreso del Estado de México. Y presidente de la Junta de Coordinación Política.
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Lo que Martínez hizo es inusual en el bloque oficialista. Morena suele cerrar filas. Aquí, un vicecoordinador le dice públicamente a un compañero de bancada que la mejor salida es dar un paso al costado. Eso no es solidaridad. Es presión con guante de seda.
El aparato de Morena tiene un problema con Inzunza. Y en lugar de resolverlo en privado, lo ventila en cámara. Que no te lo cuenten: cuando el propio bloque empieza a sugerir licencias, el relato de la inocencia ya tiene fecha de vencimiento.



