Connecticut tiene gobernador demócrata confirmado para la general de noviembre. Ned Lamont derrotó el martes al representante estatal Josh Elliott en la primaria demócrata de un estado que, según Fox News, hace no mucho era territorio competitivo y hoy vota de forma confiable por los demócratas.
El argumento de Elliott era tan simple como revelador: Lamont es «demasiado amable» con Trump. «Amable no resuelve la asequibilidad. Amable no resuelve el fascismo ni combate el fascismo», declaró Elliott al Connecticut Mirror, según recoge la fuente. «Ned puede ser amable todo el día, pero eso es un lastre ahora mismo».
Lamont respondió que «hablar es barato» y defendió su historial frente a las promesas de su retador. El campo del gobernador señaló que busca atención médica de pagador único y más recursos para educación temprana en el estado.
En noviembre, Lamont se medirá al senador estatal Ryan Fazio, republicano por Greenwich.
El contexto histórico no es menor. Connecticut tuvo gobernadores republicanos durante buena parte del período entre la era Reagan y 2010, cuando la fallecida gobernadora Jodi Rell decidió no buscar otro mandato y el demócrata Dannel Malloy la sucedió. El ex senador Prescott Bush —padre del expresidente George H.W. Bush— representó al estado en el Senado federal por más de una década a mediados del siglo XX.
Lo que el episodio dice en voz alta. Que un retador de primaria acuse a un gobernador demócrata de «no combatir el fascismo» con suficiente agresividad no es anécdota: es el termómetro de hacia dónde empuja la base activista del partido. La presión no viene del centro; viene de quienes consideran que cualquier tono moderado equivale a traición.
Para el elector que valora el libre mercado y el estado de derecho, la lección es otra: cuando el debate interno de un partido se reduce a quién odia más al presidente en turno, las políticas concretas —impuestos, regulación, costo de vida— quedan sepultadas bajo el relato. Connecticut, estado de alto costo y carga fiscal elevada, merece una conversación sobre esos temas. Que la primaria demócrata haya girado en torno a la «amabilidad» hacia Trump dice todo sobre las prioridades de esa coalición. Que no te lo cuenten.



