Que no te lo cuenten.
Bruce Pearl, entrenador con casi cinco décadas en el baloncesto universitario, publicó una columna en Fox News. Su argumento es directo: algunos conservadores están atacando una ley diseñada para proteger a las mujeres en el deporte. Y lo hacen con datos equivocados.
La ley en cuestión es la Protect College Sports Act. Ciertos grupos y defensoras del deporte femenino afirman que «vaciaría» el Título IX o anularía las leyes estatales que reservan los equipos femeninos para mujeres. Pearl responde con el texto de la ley.
La Sección 127 dice explícitamente que nada en la ley «anulará, modificará ni enmendará» el Título IX. Las atletas conservan sus protecciones legales actuales. Pueden seguir presentando reclamaciones por discriminación sexual. La Sección 120 protege además a atletas y empleados de represalias por denunciar discriminación o participar en procedimientos del Título IX.
Sobre las leyes estatales, Pearl es igual de claro. La ley no las elimina. Establece estándares nacionales para competiciones de División I y División II en materias concretas: elegibilidad académica, estatus profesional, infracciones legales, edad y años de elegibilidad. No crea ningún derecho federal para que hombres compitan en categorías femeninas. No desplaza las leyes estatales que establecen categorías deportivas por sexo.
El Tribunal Supremo falló en junio. Los centros educativos pueden mantener a los hombres fuera del deporte femenino. Eso no cambia con esta ley.
Hay más. La ley crea un fondo de retención de atletas de 22,5 millones de dólares. Permite a los centros desbloquear hasta 5 millones adicionales para invertir en deportes femeninos y olímpicos. Obliga a los organismos rectores a aplicar las normas de la ley estatal y federal. Permite a los individuos demandar cuando se incumple.
El senador Eric Schmitt también salió a rebatir públicamente al senador Hawley, quien sostuvo que la ley viola el Título IX. Schmitt lo desmintió.
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Contrafuego lo dice sin rodeos: el fuego amigo es el peor enemigo de cualquier causa. Atacar una ley con argumentos que no resisten la lectura del texto no es valentía. Es ruido que beneficia al otro lado.
El principio aquí es sencillo. Los hombres no compiten en categorías femeninas. Eso no está en discusión. La pregunta es si esta ley lo garantiza o lo erosiona. Según el texto que cita Pearl, lo garantiza. Quien diga lo contrario tiene la obligación de señalar qué artículo, qué sección, qué línea. Hasta ahora, nadie lo ha hecho.



