Que no te lo cuenten.
Francesca Hong, representante estatal y favorita socialista en las primarias demócratas para gobernadora de Wisconsin, votó contra una ley que prohíbe a adultos «involucrarse en una conducta, patrón de comportamiento o serie de actos con la intención de condicionar, seducir, solicitar, atraer o tentar a un menor» para participar en actividad sexual o pornografía.
La medida pasó la Asamblea Estatal de Wisconsin con 93 votos a favor y solo 6 en contra. También fue aprobada en el Senado estatal por voto de voz, y el gobernador demócrata Tony Evers la firmó como ley en marzo. Hong fue una de esas seis voces disidentes.
Según reportó The New York Post, Hong no ha explicado públicamente por qué votó en contra. Otros legisladores que también rechazaron el proyecto argumentaron que era redundante con leyes estatales ya existentes.
La legislación surgió como respuesta al caso de Christian Enwright, de 31 años, un maestro de Kenosha que se declaró culpable de 15 cargos de «conducta desordenada» vinculados a sus interacciones con estudiantes, incluyendo una niña de 14 años. Un investigador del distrito escolar señaló que Enwright «ejerció un comportamiento clásico de grooming, aprovechando la vulnerabilidad de al menos una estudiante, bajo el pretexto de ser un mentor, para fomentar y profundizar una relación depredadora».
Hong entró a las primarias del martes con una ventaja de 20 puntos en las encuestas. Durante la campaña también generó controversia por publicaciones en redes sociales en las que pedía cancelar el Día de Acción de Gracias y sugería abolir el Senado. En 2021 escribió: «La policía existe para sostener la supremacía blanca. Desfinanciar y luego abolir. La reforma no puede ser una opción», posición que ha intentado suavizar en campaña.
Para rematar, Hong contrató a una modelo de OnlyFans —que se describe a sí misma como «trabajadora sexual»— para dirigir su campaña.
Aquí está el cuadro completo: una candidata que se niega a explicar su voto contra una ley de protección infantil aprobada casi por unanimidad, que abraza el abolicionismo policial y que construye su imagen de campaña sobre la normalización de la industria del sexo. No es una postura marginal: es la plataforma de la favorita demócrata para gobernar Wisconsin.
El relato se cayó solo. Cuando el aparato progresista habla de «proteger a los vulnerables», conviene mirar cómo vota, no cómo habla. Los contribuyentes de Wisconsin merecen saberlo antes de las urnas.



