La carrera por la gobernación de California se está poniendo incómoda para Xavier Becerra. Una nueva encuesta del politólogo David Wolfson, de la Universidad de Columbia, sitúa al candidato demócrata en 49.2% frente al 41% del republicano Steve Hilton entre votantes probables para noviembre. Ocho puntos de diferencia. Nada que ver con el margen de 18 puntos que mostraba días antes una encuesta del Instituto de Estudios Gubernamentales de Berkeley.
El dato más revelador: Becerra cae por primera vez por debajo del umbral del 50% en las encuestas de la elección general. Para un candidato demócrata en California, eso no es una señal menor; es una señal de alarma.
La encuesta Wolfson, realizada entre el 14 y el 16 de agosto con 912 votantes registrados y un margen de error de 3.3 puntos, contrasta con la encuesta Berkeley/Los Angeles Times del 3 al 9 de agosto, que daba a Becerra una ventaja de 55% a 37% sobre Hilton entre 2,310 votantes probables. Las metodologías, tamaños de muestra y fechas de campo distintos hacen que la comparación directa sea imperfecta, pero la tendencia es difícil de ignorar.
Los números personales de Becerra son peores aún. Solo el 37.2% lo ve favorablemente, frente al 49.8% que lo ve de forma desfavorable: una valoración neta de menos 12.6 puntos. Hilton, en cambio, registra 41.5% favorable contra 44.6% desfavorable, cifras mucho más competitivas. Y el 25.2% ve a Hilton «muy favorablemente», más del doble del 11.5% que dice lo mismo de Becerra.
El entorno general tampoco ayuda al oficialismo demócrata: el 55.9% de los votantes probables considera que California va por el «camino equivocado», frente a solo el 24.6% que cree que el estado avanza en la dirección correcta. Casi un tercio del electorado —el 32.9%— está indeciso o no firmemente comprometido con su candidato actual.
«Becerra huye de la prensa, huye de los debates, pero no puede huir de lo que es», dijo Hilton al New York Post. El candidato republicano también acusó a Becerra de haber enviado, según sus palabras, «miles de niños latinos a las garras de traficantes sexuales y laborales» durante su gestión como secretario de HHS. La campaña de Becerra no respondió a las solicitudes de comentario.
Que no te lo cuenten. California lleva 16 años bajo el control de un solo partido, y los resultados están a la vista: más de la mitad de sus propios votantes dice que el estado va mal. Becerra encarna ese aparato: 36 años de carrera política, números personales bajo el agua y una ventaja que se evapora. Hilton no ganará fácil en un estado tan inclinado hacia la izquierda, pero el hecho de que la conversación exista ya es una derrota simbólica para la maquinaria demócrata de Sacramento.



