Karoline Leavitt hizo su último viaje en el Air Force One el viernes, acompañando al presidente Trump a Carolina del Sur para un mitin de campaña de mitad de período. Fue su despedida oficial como secretaria de prensa de la Casa Blanca.
Leavitt, que cumple 29 años el lunes y es la secretaria de prensa más joven en la historia del cargo, decidió salir poco después de dar a luz a su segundo hijo en mayo. «Voy a extrañar mi trabajo en la Casa Blanca, pero quiero aún más a mis hijos», dijo a los periodistas a bordo del avión presidencial.
Su siguiente destino no es el retiro: Leavitt confirmó que se incorporará a MAGA Inc., el comité de acción política pro-Trump. En esa nueva función, la acompañará en el vuelo presidencial a Dallas a mediados de septiembre para la convención republicana de mitad de período, ya con otro título.
Mientras tanto, la búsqueda de su reemplazante sigue siendo, según un alto funcionario de la administración citado por el New York Post, «un libro abierto». Trump, preguntado por los candidatos, no tardó en señalar al comentarista conservador Scott Jennings: «Scott Jennings is good», dijo, sin aclarar si lo está considerando formalmente.
Jennings, colaborador habitual de CNN, pasó la última semana defendiendo desde el aire a Natalie Harp, asesora cercana al presidente, luego de que el senador Jon Ossoff la mencionara en un mitin en Atlanta. Jennings calificó a Ossoff de «cobarde» por «arrastrar por el barro a una mujer desconocida que fue a servir a su gobierno». Esa ofensiva mediática —en televisión, radio y redes— fue leída por observadores políticos como una campaña de posicionamiento para el puesto. Según Politico, Jennings habría concertado una reunión con la jefa de gabinete Susie Wiles. Jennings no ha comentado si busca el cargo.
Trump también bromeó con dar el puesto a su asistente Margo Martin, conocida por publicar videos entre bastidores de la Casa Blanca.
---
Leavitt sale por la puerta grande: la más joven en ocupar el cargo, madre de dos hijos, y con un aterrizaje directo en la estructura política que sostiene al movimiento. No es una retirada; es un reposicionamiento.
Lo que viene después es la pregunta real. Jennings representa un perfil distinto al de Leavitt: comentarista de televisión curtido en el combate mediático, no un cuadro orgánico del aparato. Si Trump lo elige, la señal es clara: la Casa Blanca quiere a alguien que sepa pelear en el terreno del adversario. Que no te lo cuenten.



