La carrera por la alcaldía de Los Ángeles tiene un dato que nadie esperaba: los votantes de Spencer Pratt son, según las encuestas, el factor que puede definir noviembre.
Una encuesta de Median Strategies, realizada entre el 30 de julio y el 5 de agosto con 560 votantes, coloca a la alcaldesa Karen Bass con 50.2% frente al 38.4% de la concejal Nithya Raman. Una ventaja de 11.8 puntos. El margen de error es de más o menos 4.1 puntos porcentuales al 95% de confianza.
El número que llama la atención: el 85.2% de los votantes que respaldaron a Pratt en las primarias de junio —antes de que fuera eliminado— ahora apoyan a Bass. Solo el 6.8% se fue con Raman. El 8% restante permanece indeciso.
La lectura es clara: frente a una candidata que se identifica como socialista democrática, la mayoría de ese electorado elige a la incumbente como la opción más moderada.
Bass domina en el sur de Los Ángeles, donde lidera 55.7% a 33.9%, y en el Valle de San Fernando, con 53.9% frente a 37.1%. Raman solo aventaja en el Eastside y el noreste de la ciudad —zona que coincide con su distrito en el Concejo—, con 45.8% contra 44.6%. En Harbor/South Bay hay empate técnico: 38.8% para cada una, con el mayor porcentaje de indecisos de toda la ciudad: 22.4%.
Mientras tanto, Raman acumula otro golpe político. El martes, el Concejo Municipal la destituyó de su presidencia en el Comité de Vivienda y Personas sin Hogar mediante una votación de 13 a 1. La concejal Imelda Padilla fue directa: «Los meses que serví en ese comité bajo tu liderazgo fueron el tiempo más improductivo que he tenido en el Concejo. Lo dirigiste como un salón universitario, no como un lugar de toma de decisiones gubernamentales», según recoge la fuente. Y remató: «Te removieron por tu incapacidad de liderar y hacer las cosas. La crisis de personas sin hogar no necesita una presidenta que sea todo palabras y ninguna acción».
Los Ángeles lleva años siendo laboratorio del progresismo municipal: presupuestos récord para atender la crisis de indigencia, regulaciones que ahogan la construcción privada y una burocracia que crece mientras los campamentos también crecen. El resultado está en las calles.
Que la candidata de la izquierda radical sea removida de su propio comité de vivienda por ineficacia —y que sus rivales en las urnas huyan hacia la incumbente— dice todo sobre adónde lleva ese modelo. El relato de que más Estado y más ideología resuelven los problemas urbanos se cayó solo, esta vez con votación nominal incluida.



