Bill Maher no suele darle munición a la derecha. Esta vez no tuvo opción.
En el último episodio de Real Time en HBO, el comediante y conductor criticó a demócratas y republicanos por igual en materia migratoria, pero reservó su golpe más duro para quienes llegan al país y rechazan integrarse. «Si quieres el sueño americano, tienes que tomar los valores americanos», dijo sin rodeos.
Maher calificó la política de Biden como «puertas abiertas» y la de Trump como «ventanas rotas», y se ubicó en una tercera posición: la de una América que históricamente supo «robarle al mundo sus inmigrantes más talentosos y trabajadores para convertirlos en americanos». Esa fórmula, dijo, funcionó. El problema es que algo cambió.
«La mayoría de los inmigrantes todavía quiere asimilarse», reconoció, «pero algunos ahora tienen esta otra actitud: ¿melting pot? A la m----, fúndete tú». La frase arrancó risas, pero el argumento era serio.
Según Maher, la tolerancia americana tiene un límite preciso: «Puedes comer la comida de tu abuela, hablar otro idioma en casa, celebrar tus fiestas religiosas. Bienvenida tu comida, tu arte, tu moda». Pero hay una pregunta que no admite evasión: «¿Te gusta la civilización occidental? Porque eso es lo que somos».
Los valores que Maher puso sobre la mesa —derechos de la comunidad gay, igualdad de la mujer, libertad de expresión— no son, en sus palabras, «valores blancos», sino valores liberales en el sentido clásico del término. No negociables.
No todos aplaudieron. Un profesor de política pública de la Universidad Penn State consultado por Fox News Digital consideró que Maher estaba equivocado, aunque la fuente no detalla los argumentos del académico.
También en el programa, Maher señaló que tanto demócratas como republicanos «fueron a los extremos» en el debate migratorio, y que no hay «ninguna duda» de ello.
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Que sea Maher —icono del progresismo televisivo— quien diga en voz alta lo que la burocracia cultural lleva años suprimiendo tiene un valor simbólico que no conviene ignorar. El relato de que exigir asimilación es xenofobia se cayó solo, esta vez desde adentro.
Lo que está en juego es elemental: una nación que no puede definir sus valores comunes no puede integrar a nadie. La doble vara de quienes celebran la diversidad cultural pero silencian cualquier demanda de cohesión cívica tiene cada vez menos lugar para esconderse. Que no te lo cuenten.



