El gobierno de Trump anunció el martes un cambio de política que elimina el financiamiento de Medicaid para tratamientos de cambio de sexo en menores. La medida la ejecutaron el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) y los Centros de Medicare y Medicaid (CMS).
El Dr. Quentin Van Meter, expresidente inmediato del American College of Pediatricians (ACPeds), celebró la decisión. «Felicito a HHS y CMS por dar el paso de bloquear las intervenciones médicas y quirúrgicas», dijo en entrevista con Fox News Digital. Su argumento es directo: no son intervenciones apropiadas para niños.
Van Meter es pediatra endocrinólogo. Tiene 42 años de experiencia. Comenzó su formación en Johns Hopkins a finales de los años setenta. No habla desde la tribuna política. Habla desde el consultorio.
Sus críticos dicen que la medida deja a los niños sin atención. Él lo rechaza de frente. «Esto no es negar atención. No es falta de compasión. No es negar que estos pacientes existen», afirmó. Propone, en cambio, tratamiento de salud mental continuo para atender las causas reales del malestar.
Van Meter también advierte sobre la pubertad. «La pubertad no es una enfermedad», dijo. Intervenir para alterarla, según él, puede agravar los problemas de salud mental que ya enfrentan los menores.
El médico también señaló que el marco científico detrás del movimiento transgénero juvenil está colapsando. Citó evidencia acumulada y hallazgos perturbadores. Entre ellos, según la fuente, un estudio financiado con fondos federales que investigadores habrían intentado suprimir tras la muerte por suicidio de varios menores en proceso de transición. También mencionó acusaciones federales contra un autor médico prominente en el campo transgénero.
El dinero de los contribuyentes financiaba estos procedimientos. Eso ya no ocurre. El aparato estatal que durante años canalizó recursos hacia tratamientos que la propia evidencia científica cuestiona recibió un freno concreto.
Contrafuego lo dice sin rodeos: cuando el Estado paga, el Estado también responde. Que un médico con cuatro décadas de experiencia clínica respalde el corte no es un detalle menor. Es exactamente el tipo de voz que el relato oficial prefería ignorar. El relato se cayó solo.



