Rachel Accurso, conocida en YouTube como Ms. Rachel, publicó el lunes en Instagram una cita del ensayo de 2014 de Ta-Nehisi Coates, «The Case for Reparations», en la que el autor argumenta la necesidad de «rendir cuentas» con la historia de la esclavitud y la segregación en Estados Unidos.
El fragmento compartido por Accurso dice textualmente: «Doscientos cincuenta años de esclavitud. Noventa años de Jim Crow. Sesenta años de separados pero iguales. Treinta y cinco años de política habitacional racista. Hasta que rindamos cuentas con nuestras deudas morales acumuladas, América nunca estará completa».
En el ensayo original, Coates sostuvo que «la prosperidad americana fue mal habida» y que las reparaciones implicarían, según sus propias palabras, «una revolución de la conciencia americana». Fox News Digital contactó a Accurso y a Coates para pedir comentarios, pero no recibió respuesta inmediata.
No es la primera señal. El mes pasado, Accurso respaldó públicamente a una docena de candidatos demócratas, entre ellos la ex representante Cori Bush y el aspirante al Senado por Míchigan Abdul El-Sayed, antes de las primarias. La youtuber, cuyo canal está dirigido a niños en edad preescolar, ha intensificado sus intervenciones políticas en favor de causas progresistas utilizando su marca de educadora infantil.
Además, una fuente citada por Fox News Digital —el ex fiscal estatal Dave Aronberg— señaló que los comentarios de Accurso sobre raza en el caso de la muerte de Nolan Wells «no están ayudando» a la investigación ni a la percepción pública del caso.
---
Que no te lo cuenten. Una creadora de contenido que construyó su audiencia sobre la confianza de millones de padres —padres que le entregan la atención de sus hijos de dos y tres años— ha decidido convertir ese capital en tribuna política. Primero los candidatos demócratas, ahora las reparaciones raciales. El patrón es claro.
El problema no es que Accurso tenga opiniones: las puede tener. El problema es la doble vara: el mismo aparato mediático y cultural que exige que los deportistas, los músicos o los empresarios «se queden en su carril» cuando apoyan causas conservadoras, aplaude sin reservas cuando una influencer infantil usa a su audiencia cautiva —niños que no votan, padres que confiaron en ella— como palanca ideológica. Eso se llama adoctrinamiento por goteo, y el mercado, tarde o temprano, pasa factura.



