La ex senadora republicana por Kansas Nancy Kassebaum Baker murió el viernes a los 94 años por causas naturales. Su hijo, Bill Kassebaum, confirmó el deceso a The Associated Press.
«Ella amaba Kansas. Amaba a la gente de Kansas y representarlos durante 18 años en el Senado», declaró Bill Kassebaum a la AP. «Era una republicana de mente independiente, dispuesta a defender lo que creía correcto, aunque eso significara ir contra el partido».
Kassebaum Baker ganó su escaño en 1978 y sirvió tres mandatos hasta 1997. Fue la primera mujer elegida al Senado de Estados Unidos sin haber tenido previamente un marido que ocupara ese cargo. Su elección generó atención nacional inmediata. Cuando anunció su retiro, era una de ocho mujeres en el Senado y la única que presidía un comité.
Hija del ex gobernador de Kansas Alf Landon —candidato presidencial republicano en 1936—, construyó una reputación como republicana moderada capaz de cruzar líneas partidistas. Una ley de seguros de salud de 1996 llevó su nombre junto al del senador demócrata de Massachusetts Ted Kennedy. También apoyó la prohibición de armas de asalto impulsada por el entonces presidente Bill Clinton, un voto que, según ella misma reconoció, le generó el correo más airado de toda su carrera.
Su popularidad en Kansas fue indiscutible: ganó la reelección con el 76% de los votos en 1984 y con el 74% en 1990.
En 1996, poco antes de dejar el Senado, se casó con el ex senador republicano de Tennessee Howard Baker, en lo que constituyó el primer matrimonio entre un hombre y una mujer que ambos habían servido en esa cámara. Howard Baker, quien fue jefe de gabinete del presidente Ronald Reagan y embajador en Japón bajo el presidente George W. Bush, murió en 2014.
Tras dejar el Congreso, Kassebaum Baker continuó en la vida pública, incluyendo su participación en una comisión bipartidista sobre reforma del financiamiento de campañas durante la administración Clinton. En sus últimos años se distanció progresivamente del rumbo del Partido Republicano y respaldó a candidatos demócratas en varias contiendas en Kansas, entre ellos a la gobernadora demócrata Laura Kelly.
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Kassebaum Baker encarna un tipo de figura política que el sistema bipartidista moderno ha vuelto casi imposible: alguien que ganaba con márgenes aplastantes precisamente porque los votantes sabían que no era un instrumento del partido, sino una representante del estado. Eso es libre empresa aplicada a la política: competencia real, rendición de cuentas directa al elector, sin intermediarios ideológicos.
Que al final de su vida haya respaldado candidatos demócratas dice menos de ella que del momento que atraviesa el país. Lo que no cambia es el estándar que dejó: dieciocho años de mandato ganados con votos, no con relato.



