Jesús Acosta, 31 años, está prófugo y es buscado por la policía de Nueva York como sospechoso de dos homicidios cometidos en crímenes separados por aproximadamente 48 horas. Acosta se encontraba en libertad condicional desde abril, según informaron las autoridades.
El primero de los crímenes ocurrió alrededor de la medianoche del domingo en el restaurante America's Best Wings and Pizza, en Rockaway Avenue, Brownsville, Brooklyn. Acosta disparó a un trabajador de 44 años, identificado por sus seres queridos como MD Yousuf, en la cabeza. Yousuf fue trasladado al Brookdale Hospital Medical Center, donde murió a causa de sus heridas. Otro hombre de 39 años recibió un disparo en la pierna y fue reportado en condición estable.
Yousuf era originario de Bangladesh. Según una página de GoFundMe organizada en nombre de su familia, «era un hombre trabajador y amable que sostenía a su familia y se presentaba por sus compañeros cada día». La página indica que era el único sostén económico del hogar y que deja esposa, madre y dos hijas de 12 y 3 años.
Apenas unas 48 horas después, alrededor de las 12:15 a.m. del martes, Acosta abrió fuego durante otro asalto en una bodega de East 149th Street, cerca de Walton Avenue, en el sector Concourse del Bronx. Disparó contra un cliente masculino de 33 años, alcanzándolo en el pecho. La víctima fue trasladada al Lincoln Medical Center, donde fue registrada inicialmente en condición estable, pero su estado se deterioró y fue declarada muerta en el hospital ese mismo martes. La víctima no ha sido identificada públicamente.
Un video del segundo crimen, obtenido por WABC, muestra al encapuchado ignorando a un cliente en el mostrador antes de abrir fuego contra otro. Luego se lo ve rebuscando en la caja registradora, retirando fajos de efectivo y huyendo por la puerta. No se precisó cuánto dinero fue robado.
Acosta fue identificado como sospechoso en ambos casos por su oficial de libertad condicional, según fuentes policiales. Según la policía y registros públicos, Acosta fue sentenciado a 11 años de prisión en 2016 tras declararse culpable de asalto en primer grado por el tiroteo del 5 de mayo de 2015 en la estación de metro 110th Street–Malcolm X Plaza, en Manhattan, donde disparó contra un desconocido de 20 años durante una disputa. Fue liberado en libertad condicional en abril. Además de ese caso, la policía señala que Acosta registra otros tres arrestos previos, aunque no se precisó de qué cargos se tratan.
Las autoridades lo describen como de tez clara, aproximadamente 5 pies 11 pulgadas y 175 libras, cabello castaño corto y ojos marrones. Tiene tatuada la palabra «Bronx» en la mano y el nombre «Bobby» en el antebrazo izquierdo.
Que no te lo cuenten: el aparato de justicia de Nueva York conocía el historial de Acosta al detalle. Su propio oficial de libertad condicional lo identificó de inmediato como sospechoso. Dos familias destruidas, un trabajador inmigrante que sostenía a su hogar y un cliente de bodega que no tenía nada que ver: ese es el costo humano de un sistema que prioriza la reinserción sobre la seguridad del ciudadano común. La doble vara es brutal: para el Estado, Acosta era un caso de éxito en libertad condicional; para MD Yousuf, era el hombre que le disparó en la cabeza.



