La candidata demócrata al Senado por Alaska, Mary Peltola, faltó a 794 de 4,265 votos en la Cámara de Representantes estatal —un 18,6%— durante sus cinco mandatos entre 1999 y 2009, según registros legislativos obtenidos por Fox News Digital. A eso se suman 22 de 60 reuniones del Concejo Municipal de Bethel entre 2011 y 2013, es decir, el 36,67% de las sesiones.
El historial no mejora cuando llega al Congreso federal. Según datos de GovTrack, Peltola faltó a 235 de 1,370 votaciones nominales durante su paso por la Cámara de Representantes entre 2022 y 2024, otro 17,2% de ausencias. Tres cargos públicos distintos, tres registros de inasistencia. El patrón es consistente.
Su pico de ausencias se registró en la 23ª Legislatura, entre 2003 y 2004, cuando no estuvo presente en 334 de 1,019 votos de la Cámara estatal. En el Concejo Municipal, faltó a nueve de 22 sesiones en 2013 y a 11 de 32 en 2012.
La campaña de Peltola salió al paso con un argumento: la candidata, madre de siete hijos, tomó licencia de maternidad tras el nacimiento de tres de sus hijos mientras servía en la Cámara estatal. Según el portavoz de campaña, excluyendo las ausencias justificadas, el porcentaje real ronda el 6%.
Desde el Comité Nacional Senatorial Republicano (NRSC) no le dieron tregua: «Ni siquiera logró que se promulgara un solo proyecto de ley», publicaron en X en enero. «Ahora quiere un ascenso». El portavoz del Comité Nacional Republicano, Nick Poche, fue más directo: según sus declaraciones a Fox News Digital, «los alaskeños merecen a alguien que trabaje todo el tiempo, no a alguien como Peltola».
La carrera al Senado por Alaska es considerada una de las más reñidas del ciclo electoral y podría incidir en el control de la cámara alta.
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Que no te lo cuenten. Aquí no hay ideología en juego, hay un registro público: tres puestos pagados por el contribuyente, tres historiales con ausencias sistemáticas. La burocracia tiene una virtud involuntaria: deja rastro en papel.
El argumento de la maternidad es legítimo para algunas ausencias puntuales. Pero no explica décadas de inasistencia en tres cargos distintos ni la ausencia de un solo proyecto de ley promulgado durante su paso por el Congreso federal. Pedir un ascenso al Senado con ese currículum no es audacia política; es apostar a que el votante no revise los registros. Contrafuego los revisó.



