Joe Rogan y Shane Gillis coincidieron en el podcast de Rogan: el comunismo es «lo más gay que existe», pero la sanidad gratuita «estaría bien». Una distinción que suena cómoda desde el micrófono, pero que el contribuyente de medio mundo ya está pagando con listas de espera récord.
Gillis fue directo: «El comunismo es la cosa más gay que existe. Alguien debería investigar lo gay que es el comunismo». Acto seguido, matizó: «El problema es que si pudiéramos no llamarlo comunismo cuando tengamos sanidad gratuita, eso sería un buen movimiento. La sanidad gratuita es genial. Deberíamos tenerla. Eso no es comunismo. El comunismo es no tener propiedad privada».
Rogan se sumó con un argumento comunitario: «Deberíamos tratar al país entero como si fuera una comunidad. Si tienes una comunidad, ¿querrías que la persona más enferma muriera, alguien que podría ser muy valioso si pudieras cuidarla y tienes los recursos para hacerlo?». Y añadió su diagnóstico del capitalismo: «Este es el problema del capitalismo, esta es la razón por la que la gente se vuelve contra todos esos multimillonarios».
El comediante Mark Normand intentó el contrapunto —«los ricos pagan mucho en impuestos y financian muchos servicios»— pero Rogan replicó que ese dinero «va a parar a gente corrupta que lo canaliza hacia sus propias cuentas bancarias».
Los números reales del modelo que proponen no aparecieron en el podcast. En Canadá, donde el sistema está financiado por los contribuyentes, la espera media desde la derivación del médico de familia hasta el tratamiento fue de 28,6 semanas en 2025, la segunda más larga registrada, según el Fraser Institute. Casi 6 millones de adultos canadienses no tienen médico de cabecera regular, según una encuesta del St. Michael's Hospital y la Canadian Medical Association. En Inglaterra, la lista de espera del National Health Service rondaba los 7,1 millones de casos esta primavera, y el servicio no cumple su estándar de atención en 18 semanas desde 2016.
En el mismo episodio, Gillis reveló que evitó fotografiarse con el presidente Trump en el evento UFC Freedom 250 en la Casa Blanca: «Dije de ninguna manera… sabía que esas fotos se iban a difundir». También señaló que su apoyo a Trump había caído por los archivos Epstein y la guerra con Irán: «Eso fue antes de muchas cosas. Cuando me tomé esa foto pensaba que este tipo iba a publicar los archivos Epstein y que no habría más guerras».
Rogan, que se describe como independiente políticamente, respaldó al senador Sanders en las primarias demócratas de 2020 y apoyó a Trump en vísperas de las elecciones de 2024.
La lectura de Contrafuego. Que dos comediantes influyentes separen «sanidad gratuita» de «comunismo» con un simple cambio de etiqueta no es un argumento económico: es exactamente el relato que lleva décadas vendiendo el aparato estatal en medio mundo. El problema no es la intención —nadie quiere ver a nadie sin atención médica—, sino quién paga, cuánto espera y quién decide. Los datos de Canadá y el Reino Unido no son anécdotas: son el resultado de décadas de burocracia sanitaria financiada a la fuerza con dinero del contribuyente.
La libre empresa no es perfecta, pero cuando el Estado monopoliza la salud, la lista de espera no la sufre el multimillonario: la sufre el ciudadano de a pie. Eso tampoco es comunismo, claro. Solo es el precio que siempre paga el mismo.



