Cinco personas resultaron heridas en la madrugada del sábado cuando varios tiradores abrieron fuego en el campus de Virginia State University (VSU), una universidad históricamente negra ubicada en Ettrick, Virginia, a unos 24 millas al sur de Richmond.
El incidente ocurrió cerca de las 1:30 a.m., en la zona conocida como los «Quad Annexes». Una de las víctimas quedó en estado crítico; otra, la única estudiante entre los heridos, fue dada de alta tras recibir atención médica. Las otras cuatro víctimas tampoco eran estudiantes de la institución.
Las autoridades identificaron al sospechoso detenido como Camron Harris, de 19 años, residente de Henrico, Virginia, quien tampoco es estudiante de VSU. La policía obtuvo ocho órdenes de arresto por delitos graves contra Harris, entre ellas cargos por heridas maliciosas y uso de arma de fuego en la comisión de un delito.
El bloqueo del campus fue levantado, aunque una fuerte presencia policial se mantuvo en el lugar. Las autoridades universitarias señalaron que no creían que existiera una amenaza inmediata para la comunidad. VSU pidió a quienes tengan información que contacten a la Policía del Condado de Chesterfield.
La universidad había indicado inicialmente que se buscaba a múltiples sospechosos, pero la policía no ofreció información adicional el sábado por la noche sobre esa búsqueda. Hasta el momento no se ha hecho pública ninguna información sobre un posible móvil.
El relato se cayó solo antes de que terminara el día: lo que empezó como una cacería de múltiples sospechosos terminó con un solo detenido, de 19 años, ajeno al campus, sin motivo conocido y con cinco personas en el hospital. No era un estudiante. No eran estudiantes las víctimas. Era, en pocas palabras, violencia callejera que encontró un campus universitario a la una y media de la madrugada.
Eso merece una pregunta incómoda que la burocracia universitaria raramente se hace: ¿qué controles de acceso existían en ese campus a esa hora? La seguridad no es un lujo ni una señal de desconfianza hacia la comunidad; es la condición mínima para que cualquier institución educativa cumpla su función. Mientras el debate público se enfoca en el arma, el dato que importa es el acceso irrestricto y la hora. Que no te lo cuenten de otra manera.



