Alaska tiene un problema con los nombres propios. En la carrera al Senado que podría definir el control de la cámara, los votantes del estado enfrentan una boleta con dos candidatos que se llaman exactamente igual: Dan Sullivan.
El senador titular, Dan S. Sullivan (R-AK), busca la reelección. Frente a él aparece Dan J. Sullivan, un maestro de primaria retirado sin experiencia política previa. Y para completar el cuadro, esta semana intervino un tercer Dan Sullivan: el exalcalde de Anchorage Dan A. Sullivan, quien publicó en Facebook un mensaje que se volvió viral: «Como el Dan Sullivan original, insto a los alaskeños a votar por el senador Daniel S. Sullivan. Ha sido excelente para Alaska».
La candidatura del maestro homónimo no llegó sin pelea. Las autoridades electorales del estado lo retiraron inicialmente de la boleta, pero el tribunal supremo estatal lo dejó correr. Resultado: Dan J. Sullivan quedó tercero en la primaria no partidista del 18 de agosto y aseguró un lugar en la boleta de noviembre junto al senador y a la exrepresentante demócrata Mary Peltola.
El senador Sullivan no ha sido sutil en sus acusaciones. Calificó la candidatura de su tocayo como «un truco político sucio coordinado por los demócratas y la campaña» de Peltola, y afirmó que Dan J. Sullivan intenta «deliberadamente engañar a mis electores para amañar la elección a favor de Peltola». La campaña de Peltola, Dan J. Sullivan y el Partido Demócrata de Alaska negaron la acusación.
Alaska usa voto preferencial en la elección general: si ningún candidato obtiene mayoría de primeras preferencias, el último es eliminado y sus votos se redistribuyen según las preferencias siguientes. En ese sistema, un segundo Dan Sullivan que confunda a votantes republicanos puede mover el resultado sin ganar un solo escaño.
En paralelo, los republicanos recibieron una señal alentadora en el recuento del 18 de agosto: el candidato David B. Leslie encabezaba por apenas 43 votos la disputa por el último cupo en la boleta de noviembre frente a otro republicano. Si ese margen se sostiene, Leslie avanzaría y podría restar votos a Peltola.
Peltola, por su parte, tuvo que salir a desmentir un correo de la PAC «Fight for the People» —vinculada a la exvicepresidenta Kamala Harris— que llamó a la carrera de Alaska «una contienda que debemos ganar» para que los demócratas recuperen el Senado. La campaña de Peltola aseguró que no había aprobado ni conocido el mensaje antes de que se enviara, y subrayó que su candidata «no busca respaldos de nadie del resto del país».
Desde Contrafuego lo leemos así: en una carrera decidida por fracciones de punto, la ingeniería de confusión en la boleta y el deslinde apresurado de los aliados nacionales son dos caras del mismo problema. Cuando el aparato niega coordinación pero actúa en la misma dirección, la pregunta no es si hubo estrategia, sino quién la paga. El contribuyente alaskeño merece una respuesta antes de noviembre, no después.



