Los precios de medicamentos con receta cayeron 3,1% en el último año. La Casa Blanca lo llama «el mayor descenso anual en más de 60 años, la caída más pronunciada desde 1963». No es un titular de campaña: es el dato oficial que circuló este lunes en un comunicado de la administración Trump.
La estrategia fue directa. Trump amenazó a las grandes farmacéuticas con aranceles masivos si no alineaban sus precios con los que pagan otras naciones industrializadas. El resultado fue una fila de ejecutivos desfilando por el Despacho Oval para comprometerse, ante las cámaras, a bajar costos.
Los acuerdos concretos están sobre la mesa. Pfizer recortó 85% el precio de la píldora para la menopausia Duavee, dejándola en unos 30 dólares. También bajó 85% el tratamiento para vejiga hiperactiva Toviaz, a 42 dólares, y 80% la pomada para eczema Eucrisa, a 162 dólares por tubo. El medicamento para migraña Zavzpret bajó 50%, a unos 600 dólares mensuales sin seguro. El fármaco para artritis reumatoide Xeljanz recibió un descuento de 40%, quedando en 3.644 dólares al mes.
La plataforma «TrumpRx» lista esos descuentos para quienes pagan de su bolsillo, sin seguro médico. Los recortes incluyen también los fármacos GLP-1 para diabetes y pérdida de peso, como Ozempic y Wegovy, y el medicamento de fertilidad Gonal-F.
El Congreso analiza codificar estos acuerdos en ley. Axios reportó que las renegociaciones de Medicare impulsadas por Biden para los diez medicamentos más comunes podrían haber contribuido a la baja. El portavoz de la Casa Blanca, Desai, rechazó esa lectura y la calificó de «idiota e infundada».
Trump ya convirtió el dato en argumento electoral. Dice que los republicanos deberían ganar las elecciones de mitad de período del 5 de noviembre solo por los precios de los medicamentos. Su siguiente objetivo declarado: convocar a los CEO de las aseguradoras de salud para presionarlos a reducir sus propias ganancias.
La lectura de Contrafuego. Aquí hay algo que el establishment prefiere ignorar. La presión de mercado —combinada con amenaza arancelaria real, no retórica— logró en meses lo que décadas de burocracia regulatoria no consiguieron. No fue un programa gubernamental de gasto. Fue negociación con consecuencias. El libre mercado funciona mejor cuando el Estado deja de proteger a los grandes jugadores y los obliga a competir. Eso es exactamente lo que ocurrió. Que no te lo cuenten de otra manera.



