El exdiputado López, integrante de la delegación de la Asamblea Nacional de 2015 en las mesas de diálogo con el régimen chavista, confirmó que los recursos provenientes del oro venezolano custodiado en el Banco de Inglaterra serán depositados en cuentas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
El destino declarado: financiar la reconstrucción de las zonas afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio. Vivienda, centros de salud y escuelas son las prioridades que contempla el plan.
La clave del acuerdo no es solo el dinero. Es quién lo vigila.
Según López, la liberación de los fondos estará condicionada a «toda la planificación necesaria y mecanismos de control». El esquema incluye auditorías a cargo de empresas internacionales y trazabilidad permanente para impedir que los recursos sean desviados. «El oro sea bien utilizado, auditado con empresas internacionales», afirmó el exdiputado en entrevista con Venevisión.
Eso es exactamente lo que el chavismo nunca ha aceptado sobre sus propios activos: rendición de cuentas externa, real, con nombre y apellido institucional.
López también salió al paso de una versión que circulaba en medios: que el acuerdo implicaba un canje entre la liberación del oro y la renovación del Tribunal Supremo de Justicia. «No es un canje dar el oro por el Tribunal Supremo, no es verdad (…) no se enlaza uno con otro», sostuvo. La delegación opositora insiste en que ambas materias corren por carriles separados.
El exdiputado fue explícito sobre el rol que asume la AN-2015 en este proceso: «Nosotros no pretendemos ser cogobierno, pero sí pretendemos de verdad aliviar problemas que definitivamente tiene un pueblo que ha venido sufriendo durante muchísimos años».
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Que no te lo cuenten. Lo que está sobre la mesa es un mecanismo inédito: activos venezolanos bloqueados en Londres, canalizados a través del Tesoro de Washington, con auditoría privada internacional. Es, en la práctica, una tutela externa sobre fondos públicos venezolanos que el aparato chavista no puede tocar sin supervisión.
Para la libre empresa y para cualquier ciudadano que haya visto desaparecer la renta petrolera en décadas de burocracia opaca, el principio es correcto: el dinero del pueblo venezolano debe llegar al pueblo venezolano, con cuentas claras y verificables. El diablo, como siempre, estará en los detalles de ejecución. Pero el marco —Tesoro de EE.UU., auditores internacionales, planificación previa— es el más robusto que se ha negociado en años. Eso merece ser dicho.



