La Corte Constitucional de Colombia dio vía libre a la mayor parte de la Ley 2381 de 2024, la reforma pensional de Gustavo Petro. Devolvió al menos nueve artículos a la Cámara de Representantes por vicios de trámite. El resto quedó en pie.
El senador del Centro Democrático Andrés Forero acató el fallo. Pero no se quedó callado.
En la plenaria del Senado, Forero fue directo: «Hay que decir cuáles son los riesgos y quiénes son los perjudicados de esa decisión de la Corte Constitucional y de lo que había aprobado el Congreso de la República». Sin eufemismos. Sin protocolo.
El primer señalado es el cotizante de bajos ingresos. Forero explicó que esas personas «no alcanzan a acumular las semanas suficientes». Con la reforma, tendrán que esperar más. Las mujeres, de 57 a 60 años. Los hombres, de 62 a 65. Y al final no recuperan sus ahorros: reciben una mensualidad. En algunos casos, según Forero, esa mensualidad quedaría por debajo del subsidio del pilar solidario.
Hay otro grupo afectado. Quienes ganaban entre uno y dos salarios mínimos podían pensionarse con mil ciento cincuenta semanas. Ahora tendrán que cotizar tres años adicionales. «Para esas personas, eso puede implicar la diferencia de no pensionarse», advirtió el congresista.
Forero también disparó contra el efecto macro. «Esta reforma desploma el ahorro nacional», dijo. El argumento es claro: los recursos que antes iban a cuentas individuales ahora financian subsidios inmediatos. Los jóvenes pagan la cuenta de hoy sin garantía de cobrarla mañana.
El senador reconoció un punto positivo: el fin de subsidios altos a pensiones altas. Pero insistió en que ese objetivo se podía lograr sin desmantelar el sistema. «Se podía aumentar los beneficiarios de los subsidios, se podía aumentar el subsidio sin necesidad de la reforma», afirmó.
La respuesta del Centro Democrático no se limitó a las palabras. Los senadores Hernán Cadavid y María Clara Posada anunciaron una contrarreforma para modificar los puntos que perjudican a los aportantes con menos recursos. La excandidata presidencial Paloma Valencia también expresó críticas al fallo.
Que no te lo cuenten. La reforma pensional fue vendida como justicia social para los más pobres. Lo que describe Forero es lo contrario: trabajadores de bajos ingresos que cotizaron toda su vida y ahora esperan más, cobran menos y ven sus ahorros absorbidos por el aparato estatal. El relato se cayó solo. Cuando el Estado redistribuye por decreto, siempre hay alguien que paga la diferencia. Esta vez, son exactamente los que el Gobierno dijo que iba a proteger.



