El senador del comité del Partido Republicano Cristián Vial, general en retiro, salió a defender la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT) del gobierno chileno, pero con una advertencia que incomoda a quienes piden militares en las calles: las Fuerzas Armadas no son policías y no deben actuar como tales.
«Las Fuerzas Armadas no están para el orden público», dijo Vial en el programa Desde la Redacción de La Tercera. El senador distinguió con precisión: el despliegue en la frontera norte o en la Macrozona Sur —donde las FF.AA. ya operan— es distinto al orden público cotidiano, que «es una función policial».
Sobre la reforma constitucional que el Ejecutivo ingresaría al Parlamento, Vial la defiende sin reservas. La comparación es directa: «El crimen organizado es el cáncer que tenemos y la agenda de seguridad que se presenta con la reforma constitucional es el bisturí». Según el senador, consagrar en el primer artículo de la Constitución la responsabilidad del Estado frente al crimen organizado no es alarmismo; es precisión quirúrgica ante un fenómeno «inédito en la historia republicana de Chile».
El punto que genera más ruido es el de un eventual quinto estado de excepción. Vial lo ve viable, pero insiste en que el conflicto chileno «todavía es policial, no es militar». Puso a Colombia como contrapunto: ese país lleva décadas con sus FF.AA. involucradas en seguridad interior porque el conflicto «traspasó el umbral de lo policial». Chile, dijo, no está ahí.
También rechazó que las FF.AA. queden subordinadas al mando de las policías. «Cuando uno tiene dos organizaciones jerárquicas, subordinar la una a la otra va a generar simplemente interferencias mutuas», advirtió. El argumento de fondo es de doctrina: «El policía busca retener a la persona para llevarla ante la ley; el militar busca destruir al adversario. Es otro paradigma».
Sobre los votos, Vial se mostró optimista respecto al presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, quien había señalado que en las condiciones actuales los votos de su partido no estaban. «Creo que Guillermo Ramírez va a estar con nosotros», dijo el senador republicano.
La postura de Vial es incómoda para todos los flancos. A la izquierda, porque defiende la reforma constitucional con convicción. A ciertos sectores de la derecha, porque frena el impulso de usar al Ejército como solución rápida al caos en las calles.
Desde Contrafuego lo leemos así: el Estado chileno lleva años sin dar la talla en seguridad, y ahora el debate se enreda entre quienes quieren militarizar el orden público y quienes bloquean cualquier reforma por cálculo político. Vial tiene razón en la distinción institucional —mezclar roles destruye a ambas fuerzas—, pero la pregunta que nadie responde es cuánto más puede aguantar el ciudadano común mientras la burocracia delibera. El bisturí que pide el senador republicano solo sirve si alguien tiene el valor de usarlo.



