Enrique Inzunza Cázarez reapareció en el Palacio de Gobierno de Sinaloa el mismo día en que Rubén Rocha Moya retomó sus funciones como gobernador. El encuentro fue privado, no fue anunciado públicamente y ocurrió en el despacho del tercer piso de la sede del ejecutivo estatal.
Inzunza fue captado en video cuando abandonaba el área de estacionamiento a bordo de una camioneta de modelo reciente. No respondió a los periodistas que aguardaban en el exterior.
El senador de Morena no llega a esta historia como un actor menor. Formó parte del gabinete de Rocha Moya como secretario general de Gobierno, cargo que dejó para contender por un escaño en el Senado de la República. Ambos son originarios de la región serrana de Badiraguato y mantienen una relación política y personal de varios años, según consignan las fuentes.
El gobierno de Estados Unidos ha señalado a Inzunza Cázarez por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa. El propio Rocha Moya enfrenta acusaciones del Departamento de Justicia estadounidense que lo vinculan con presuntos apoyos a esa organización criminal, señalamientos que el gobernador ha rechazado.
Horas antes de la visita del senador, estaba programada una reunión de Rocha Moya con los alcaldes de los 20 municipios de Sinaloa. Fue cancelada de último momento sin que se dieran a conocer los motivos. La reunión privada con Inzunza llegó después.
El regreso del gobernador ya generó reacciones internacionales. Según la fuente, The New York Times señaló que Rocha Moya sería el funcionario de mayor rango ligado a Morena involucrado en una acusación de esta naturaleza. El diario también puso atención en el fuero constitucional que recupera al retomar sus funciones. The Wall Street Journal calificó el regreso como un movimiento controvertido. France 24 destacó que la Secretaría de Gobernación describió el retorno como una «decisión personal». Deutsche Welle subrayó que el gobierno federal y Morena marcaron distancia respecto de la decisión.
La presidenta Claudia Sheinbaum no emitió posicionamiento público sobre el regreso del mandatario sinaloense, según consigna France 24 en su cobertura.
Que no te lo cuenten. Lo que ocurrió en Sinaloa ese día es un retrato fiel del aparato: un gobernador acusado por Washington recupera el fuero, cancela la reunión con los alcaldes sin dar explicaciones y recibe en privado a un senador que carga sus propios señalamientos desde Estados Unidos. El gobierno federal lo llama «decisión personal». Morena se deslinda. Nadie responde. Eso es la doble vara en acción: la misma estructura que exige transparencia al ciudadano de a pie opera en la opacidad más absoluta cuando se trata de los suyos. El fuero no es una garantía constitucional en este contexto; es un escudo político. Y el contribuyente sinaloense paga la nómina de quienes lo usan.



