La Unión Demócrata Independiente (UDI) amaneció el miércoles con un problema que nadie quería: Pablo Longueira, carta para la secretaría general de la colectividad, salió en televisión a vetar a María José Hoffmann, actual vicepresidenta del partido.
«No aporta a lo que queremos hacer con Jorge», dijo Longueira en el programa Tolerancia Cero, en referencia a Jorge Alessandri, presidente de la Cámara y candidato a presidir la directiva. El exsenador fundamentó su postura en el desempeño de Hoffmann como secretaria general anterior: «Mire lo que pasó en la Quinta Región. Ella se consiguió el cupo para ser candidata a gobernadora. ¿Y qué quedó en la UDI en la región? Tenemos un consejero regional».
Las palabras llegaron como balde de agua fría a un desayuno que esa misma mañana reunía en la sede del partido a Hoffmann, Alessandri, Guillermo Ramírez, Juan Antonio Coloma, el senador Javier Macaya y los diputados Eduardo Cretton y Constanza Hube, entre otros. El comentario que circuló en esa mesa fue directo: en el partido no se pueden aceptar vetos como el impuesto por Longueira.
Alessandri no esperó más. Tras el desayuno publicó un video en su cuenta de Instagram: «No vamos a aceptar ningún veto en la próxima directiva que esperamos presidir el próximo año. Vamos a conformar una muy buena lista, que los va a dejar a todos muy entusiasmados». Los presentes aseguran que nadie le pidió publicar ese video; lo hizo por decisión propia.
El episodio destapó una incomodidad que venía de antes. Según la fuente, en parte del partido nunca hubo convencimiento pleno de que Longueira fuera una buena carta para la secretaría general. Sus cuestionamientos públicos al gobierno de José Antonio Kast ya habían encendido una primera alerta roja, pero ese grupo optó por callarse para favorecer la unidad. Ahora, los más críticos señalan una contradicción: Longueira primero se postuló como presidente, luego cambió de opinión y se acercó a Alessandri para armar una dupla con respaldo mayoritario, y aun así optó por dividir la lista.
El ruido interno no termina ahí. En la UDI también resienten la conducta de Evelyn Matthei, quien desde su quinto lugar en las elecciones del año pasado ha aprovechado apariciones públicas para cuestionar al gobierno de Kast. El jueves, en un evento en la Universidad Católica, la exalcaldesa afirmó que «el objetivo de republicanos sigue siendo destruirlos» —en referencia a Chile Vamos— y que «los usan porque en el gobierno los necesitan». El diputado Ricardo Neumann (UDI) le respondió sin rodeos: «Chile Vamos terminó de morir con la derrota de Matthei».
Lo que está en juego no es solo un cargo interno. La secretaría general de la UDI participa de reuniones en La Moneda y en ocasiones reemplaza al presidente de la colectividad. Poner ahí a alguien que ya abrió flancos contra el propio gobierno no es un detalle administrativo: es una decisión estratégica con consecuencias reales para la derecha chilena. Alessandri lo entendió. La pregunta es si Longueira también.



