La Brigada Anticorrupción de la PDI entró al Congreso. No es metáfora. Este jueves ejecutó medidas intrusivas en oficinas parlamentarias de las regiones Metropolitana y Valparaíso.
La Fiscalía de Alta Complejidad Oriente dirige la investigación. El blanco: presuntas irregularidades en la licitación del Programa de Alimentación Escolar (PAE), administrado por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb).
Los delitos que se indagan son cohecho, tráfico de influencias y fraude al fisco. Tres figuras. Tres formas distintas de decir lo mismo: plata del contribuyente desviada.
El senador Sergio Gahona (UDI) fue uno de los afectados por las diligencias. Su oficina parlamentaria fue registrada. Él respondió con calma declarada: «Estoy tranquilo. He colaborado activamente en esta diligencia, porque soy el más interesado en que esta situación sea aclarada plenamente a la mayor brevedad».
Gahona agregó que actuará junto a su equipo legal. «Confío que en la investigación quedará acreditado que no existe ninguna irregularidad en mis actuaciones como parlamentario», señaló.
No fue el único. Las diligencias también alcanzaron las oficinas del senador Calisto (Ind.) y, según la información disponible, habrían llegado hasta el exdiputado y exconvencional Gutiérrez (PC). Tres nombres. Tres bancadas distintas. La corrupción no tiene carnet único.
El PAE es uno de los programas sociales más grandes de Chile. Alimenta a estudiantes vulnerables. Que sea precisamente ese fondo el que aparece en una investigación por fraude al fisco dice todo sobre cómo funciona el aparato estatal cuando nadie mira.
Que no te lo cuenten. El relato de la burocracia siempre es el mismo: «los recursos llegan a quienes más los necesitan». Las diligencias de este jueves cuentan otra historia. Una licitación cuestionada, policías en el Congreso y legisladores declarándose tranquilos ante las cámaras.
Lo que está en juego no es solo la reputación de tres parlamentarios. Es la confianza en que el dinero destinado a alimentar niños no termina financiando influencias políticas. Esa confianza, una vez rota, cuesta mucho más que cualquier presupuesto repuesto.



