El senador republicano Rick Scott lo dijo sin rodeos. Venezuela debe celebrar elecciones en 2027. Y todos los candidatos deben poder competir. Incluida María Corina Machado.
En declaraciones al Diario Las Américas, Scott respaldó la realización de comicios libres y justos. Reconoció que organizarlos podría requerir tiempo. Pero no dejó margen para la ambigüedad sobre las condiciones mínimas.
Las resumió en tres puntos. Primero: liberación de los presos políticos. Segundo: fin de las presiones contra los actores políticos. Tercero: un sistema electoral que permita competencia real y justa. Sin esos tres elementos, no hay elección que valga.
Scott fue especialmente enfático sobre Machado. «Es muy importante para mí que María Corina Machado esté en Venezuela», afirmó. No solo que compita. Que regrese al país con garantías de seguridad. Que nadie la persiga por hacerlo.
El senador también se refirió al diálogo que sectores de la oposición mantienen con representantes del chavismo encabezado por Delcy Rodríguez. Y lanzó una pregunta incómoda. ¿Por qué está Dinorah Figuera en esa mesa y no Machado? «No sé por qué es Dinorah Figuera y no María Corina Machado», señaló. No lo sabe. Nosotros tampoco. Pero el régimen sí.
Scott no descartó el diálogo. Lo consideró una oportunidad. Pero exigió que produzca resultados concretos. Elecciones libres. Regreso de Machado. Sin eso, el proceso es decorado.
---
Aquí opera la doble vara de siempre. El chavismo negocia con quienes elige. Excluye a la líder con mayor respaldo popular demostrado. Y el mundo lo llama «proceso de diálogo». Que no te lo cuenten.
Scott pone el dedo en la llaga. No alcanza con que haya elecciones en el calendario. El aparato estatal de Maduro lleva años perfeccionando el arte de simular democracia. Presos políticos, candidatos inhabilitados, árbitros capturados: ese es el modelo. La presión desde Washington —con nombres propios, con condiciones verificables— es el único contrapeso real que hoy existe. El relato de la «transición negociada» se cae solo si Machado sigue fuera del país y fuera de la mesa.



