La presidenta del Partido Socialista, senadora Vodanovic, anunció que votará en contra de la reforma constitucional de seguridad presentada por el Gobierno si la iniciativa «avanza de la manera que ha sido presentado». La condición es clara: sin cambios de fondo, su rechazo se expresará en comisión y en la Sala.
La parlamentaria cuestionó que la propuesta gubernamental concentre el debate en materias de orden público y deje fuera herramientas para perseguir al crimen organizado. «¿Qué pasa con el crimen organizado?, ¿qué pasa con seguirle la ruta al dinero?, ¿qué pasa con levantar el secreto bancario?», preguntó. Según Vodanovic, esas materias «sí son verdaderamente importantes» y la reforma actual no las aborda.
Además, la senadora recordó que el año pasado presentó un proyecto de reforma constitucional sobre el régimen penitenciario al que, según afirmó, «el Gobierno no le ha dado urgencia». Emplazó al Ejecutivo a incorporar esa iniciativa en la discusión.
Sobre el diagnóstico de la reforma vigente, Vodanovic fue directa: «La reforma que ha presentado el Gobierno en materia constitucional transgrede todos los límites y las tradiciones constitucionales de nuestro país. Así lo han dicho, por lo demás, juristas y académicos de todos los colores políticos».
La senadora también informó que desde la oposición «tenemos constituidos grupos de estudio, tenemos constituido un grupo de juristas constitucionalistas» y que continuarán trabajando para presentar una propuesta propia. Esa propuesta, explicó, debe hacerse cargo «de la problemática de la seguridad en toda su amplitud», incluyendo la persecución del crimen organizado y «una clara visión de los límites de respeto de la democracia».
El cuadro que deja esta declaración es políticamente incómodo para el Ejecutivo. No es la derecha ni un partido opositor el que anuncia resistencia a la pieza legislativa más visible del Gobierno en materia de seguridad: es la presidenta del Partido Socialista, columna histórica de la coalición gobernante. El emplazamiento de Vodanovic revela una fractura interna sobre qué significa realmente combatir el crimen organizado: ¿basta con el orden público, o hace falta seguirle la ruta al dinero? La burocracia presentó su reforma. Su propio partido le devuelve la tarea con correcciones. Que no te lo cuenten.



