El Senado de Morena emitió un desplegado para respaldar a Andrés Manuel López Beltrán tras el retiro de su visa por parte del gobierno de Estados Unidos. El documento llama a resistir «presiones, amenazas, campañas de desinformación ni intereses particulares o extranjeros».
Quien difundió el comunicado y se puso al frente del mensaje fue el senador Enrique Inzunza Cázarez, de Morena por Sinaloa. Detalle que el relato oficial prefiere no subrayar: Inzunza está acusado, junto a otros funcionarios y exfuncionarios, de narcotráfico. Él mismo aclaró que se presentó ante las autoridades «sin acompañamiento jurídico y como abogado de mí mismo», y ratificó su disposición a atender «todo requerimiento».
El desplegado apunta contra quienes, según los morenistas, «durante años estuvieron vinculados con prácticas de corrupción, delitos de cuello blanco, intereses contrarios al bienestar de las mayorías o nexos con el crimen organizado». La ironía se escribe sola.
La presidenta Sheinbaum, por su parte, rechazó que exista tensión con Washington por la respuesta de López Beltrán al retiro de visa, y señaló que él «tiene derecho a escribir lo que decida», según El Universal. La Embajada de Estados Unidos alegó que los expedientes de visado son confidenciales, sin dar motivos públicos.
Gobernadores de Morena también cerraron filas con López Beltrán y reprodujeron el argumento central de la bancada: nadie vinculado a la corrupción o al crimen tiene «autoridad moral para dictar lecciones a la 4T».
La senadora Kenia López, en cambio, pidió que se conozca el motivo del retiro de visa y apuntó que podría haber dos razones posibles, sin especificarlas en la información disponible.
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Que no te lo cuenten. El aparato oficialista ha convertido una decisión administrativa de otro gobierno en un agravio a la soberanía nacional. Es el movimiento clásico: cuando el hecho incomoda, se cambia el tema. El tema deja de ser por qué le retiran la visa al hijo del expresidente y pasa a ser quién se atreve a cuestionarlo.
El problema de fondo no es la soberanía. Es la doble vara. Los mismos senadores que exigen autoridad moral a sus críticos eligieron como portavoz a un legislador que enfrenta acusaciones de narcotráfico. Si la burocracia de la Transformación tuviera coherencia, empezaría por barrer su propia casa antes de dar lecciones de dignidad.



