La silla vacía habla sola.
Este lunes, el ministro de Exteriores José Manuel Albares no se presentó a la sesión extraordinaria de la Comisión de Asuntos Exteriores del Senado, convocada específicamente para que diera explicaciones sobre la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta a finales de julio. Mientras el Senado esperaba, Albares tenía en su agenda una visita a las obras de Casa Asia en Barcelona.
Pilar Rojo, presidenta de la comisión y senadora del PP, abrió la sesión seis minutos después de la hora convocada, tras constatar que «los minutos de cortesía han pasado». Su diagnóstico fue directo: el ministro se ausentó «sin justificación alguna», pese a que lo sucedido en Ceuta «merece explicaciones sin excusas ni aplazamientos».
Rojo subrayó además que «una vez más el Senado ha sido ignorado por el Gobierno» y recordó que los ministros están obligados a comparecer en la Cámara Alta cuando son convocados. Añadió que la iniciativa para la comparecencia de Albares fue presentada «con anterioridad» a la del Congreso, donde el ministro tiene previsto aparecer a finales de mes. «No existe cámara prevalente sobre otra a efectos del control al Gobierno», remarcó.
La ausencia de Albares no es un caso aislado. La semana pasada, el ministro de Interior, Grande-Marlaska, dejó su propia silla vacía en la comisión correspondiente del Senado. Y según informó Rojo, se esperan ausencias similares de los ministros de Defensa y Justicia en sus próximas citas en la Cámara Alta. El patrón es claro: los cuatro miembros del Gobierno tienen previsto dar explicaciones primero en el Congreso.
A la sesión solo acudieron senadores del PP, Vox y Junts. Los socialistas y representantes de otros partidos también brillaron por su ausencia.
Que no te lo cuenten. Lo que el Gobierno llama «priorizar el Congreso» es, en la práctica, elegir el foro donde la mayoría le resulta más cómoda y esquivar el control parlamentario donde no la tiene. El Senado existe, tiene competencias y convoca ministros con pleno derecho. Ignorarlo no es un tecnicismo procedimental: es una señal de qué entiende este Gobierno por rendición de cuentas. Mientras Ceuta sigue siendo noticia y los ciudadanos esperan respuestas, el ministro tenía agenda en Barcelona. La burocracia del relato oficial puede esperar; las obras de Casa Asia, al parecer, no.



