La oficina del inspector general de USAID publicó el miércoles un informe demoledor. Más de 100 empleados actuales y anteriores de la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas (UNRWA) participaron en la masacre del 7 de octubre de 2023. Ese ataque de Hamás mató a más de 1.200 israelíes.
Los registros federales son específicos. Entre los señalados hay ex maestros de escuelas de UNRWA que actuaron como terroristas de Hamás. Uno supuestamente participó en secuestros. Otro retuvo rehenes civiles. Un tercero coordinó comunicaciones para células terroristas desde su puesto como director de escuela. Un ex trabajador social de UNRWA involucrado en el secuestro de un civil del kibbutz Be'eri solo evitó la inhabilitación formal porque ya estaba muerto.
Documentos militares de Hamás incautados confirman más. Directores, subdirectores y maestros de escuelas de UNRWA eran combatientes activos de las Brigadas Qassam y la Yihad Islámica Palestina. Las instalaciones de la agencia funcionaban como escondites militares y depósitos de armas. Los propios residentes de Gaza lo describían como un secreto a voces.
La investigación federal, denominada «Operación Stop the Carousel», sigue activa. Pero el aparato de la ONU la obstaculiza. Según los informes, agencias como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud se han negado repetidamente a entregar registros de empleados y datos de nómina. Protegen así a sospechosos de terrorismo con dinero internacional.
Hillel Neuer, director de UN Watch, declaró ante el Congreso en enero de 2024: «Los maestros y escuelas de UNRWA regularmente llaman a asesinar judíos, y crean materiales que glorifican el terrorismo, fomentan el martirio, demonizán a los israelíes e incitan al antisemitismo». Chats de grupos de 3.000 maestros celebraron las masacres del 7 de octubre. Los dólares de los contribuyentes financiaron esa radicalización de forma sistemática.
Aun así, el candidato demócrata al Senado por Míchigan Abdul El-Sayed pide restaurar el financiamiento estadounidense a UNRWA. Su campaña exige explícitamente una «reinversión inmediata en ayuda exterior, incluyendo a UNRWA». The Daily Wire le preguntó si mantiene esa postura tras el informe. La campaña no respondió.
En Washington, en cambio, funcionarios del Departamento de Estado y legisladores clave piden el desmantelamiento permanente de la agencia. El presidente Trump compartió el informe.
Esto es lo que está en juego. El dinero de los contribuyentes no es neutral. Cuando financia una burocracia internacional que encubre terroristas, se convierte en cómplice. La doble vara es inaceptable: exigir rendición de cuentas en casa mientras se blindan con inmunidad diplomática a quienes planificaron una masacre. UNRWA no merece reforma. Merece cierre.



