El secretario del Tesoro, Bessent, anunció el lunes el lanzamiento de la Operación Paria Económico (Operation Economic Outcast), una ofensiva financiera que la administración Trump denomina «Economic D-Day». El objetivo declarado: «asfixia económica» del régimen iraní.
«Irán tiene ahora una elección muy clara, con solo dos caminos ante ellos: aislamiento global total y una economía de subsistencia, o un camino de regreso a la normalidad con la oportunidad de reincorporarse a la economía global», dijo Bessent ante la prensa.
Las nuevas sanciones secundarias apuntan a los sectores de activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo. El Tesoro designó a casi 60 individuos, entidades y buques acusados de ayudar a Irán a evadir sanciones previas. Entre los afectados figuran líderes empresariales y firmas que operan en China, Emiratos Árabes Unidos, Singapur, Turquía y Grecia, según informó el Washington Examiner.
El Tesoro también revocó ciertas licencias generales que previamente permitían a Irán adquirir determinados productos estadounidenses, incluidos alimentos y medicamentos.
Bessent describió el anuncio como un «disparo de advertencia»: las sanciones secundarias no se aplicarán de forma inmediata, sino en oleadas, dando tiempo a los países involucrados para cortar lazos con Teherán. «Estamos dando a todos la oportunidad de remediar el mal comportamiento», afirmó. Pero advirtió: «Si no quieren cumplir nuestras expectativas, deben esperar que saldrán del sistema dólar».
En mayo, Bessent ya había anunciado que el Tesoro confiscó aproximadamente 1.000 millones de dólares en criptoactivos iraníes. Esta semana, anticipó que se sancionará a una institución financiera adicional.
El rial iraní tocó un mínimo histórico el lunes: 2 millones de riales por un dólar. El propio presidente del parlamento iraní, Ghalibaf, reconoció la semana pasada ante empresarios en Bagdad que la economía en crisis representa un riesgo para la seguridad nacional del país: «No importa cuánto poder tengamos, si la gente tiene hambre y no tenemos circulación financiera, no resistiremos», dijo, según UPI.
Una fuente cercana a la iniciativa confirmó al Washington Examiner que EE.UU. «ha mapeado la red de contrabando de petróleo y evasión de sanciones de Irán» para maximizar la efectividad de las medidas.
Que no te lo cuenten: esto no es retórica diplomática. Es la aplicación del poder del dólar como arma estratégica. El aparato estatal iraní, sostenido durante décadas por el contrabando de petróleo, las criptomonedas y redes de testaferros en media docena de países, ahora enfrenta a un Tesoro que dice tener mapeado «cada nodo, cada facilitador y cada red». El principio es simple: quien financia al régimen de los ayatolás financia el terrorismo global. La pregunta para Beijing, Ankara y Dubái es si el negocio con Teherán vale el costo de quedar fuera del sistema financiero occidental. La historia sugiere que, cuando Washington habla en serio, el cálculo cambia rápido.



